En medio de los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones, donde el acceso a espacios de formación artística y cultural se convierte en una necesidad cada vez más importante, en el municipio de Chachagüí surge una iniciativa que demuestra el poder transformador del arte. Se trata de Yurayaku, cuyo nombre significa “Aguas Claras”, un colectivo coreográfico y musical que ha encontrado en la danza, la música y el trabajo comunitario una herramienta para fortalecer la identidad cultural y generar oportunidades para la juventud.
Más que un grupo artístico, Yurayaku se ha consolidado como un proceso social que busca rescatar las tradiciones del territorio y transmitirlas a las nuevas generaciones. A través de ensayos, encuentros formativos y presentaciones culturales, niños y jóvenes encuentran un espacio donde pueden desarrollar sus talentos, fortalecer valores como la disciplina y el respeto, y construir proyectos de vida alejados de situaciones de riesgo.
Preparación
El colectivo ha logrado reunir a decenas de jóvenes interesados en la danza y la música tradicional, quienes dedican parte de su tiempo libre a la preparación de montajes artísticos que reflejan la riqueza cultural de la región. Cada coreografía y cada interpretación musical representan un ejercicio de memoria, identidad y pertenencia que permite mantener vivas las expresiones culturales que forman parte de la historia de Chachagüí y del departamento de Nariño.
Uno de los aspectos más destacados de Yurayaku es la manera en que ha logrado convertir el arte en un punto de encuentro para la comunidad. Sus integrantes no solo aprenden técnicas coreográficas o musicales, sino que también fortalecen habilidades para el trabajo en equipo, la convivencia y el liderazgo. De esta manera, el colectivo se convierte en un escenario donde los jóvenes descubren nuevas oportunidades para crecer personal y profesionalmente.
Proyectos
La iniciativa también cuenta con el respaldo permanente de los padres de familia, quienes han encontrado en este proceso una alternativa positiva para la formación de sus hijos. Su acompañamiento ha sido fundamental para consolidar un proyecto que fomenta el aprovechamiento adecuado del tiempo libre y promueve entornos saludables para el aprendizaje y la integración comunitaria.
Para muchas familias, Yurayaku representa una oportunidad para que niños y adolescentes desarrollen sus capacidades artísticas mientras fortalecen su vínculo con las raíces culturales de su territorio. Esta participación activa de los padres se ha convertido en uno de los pilares que sostienen el crecimiento y la continuidad del colectivo.
El trabajo realizado por Yurayaku también contribuye a la recuperación del tejido social. En una época en la que diversas comunidades buscan fortalecer los espacios de encuentro y convivencia, la cultura emerge como una herramienta capaz de unir generaciones y promover valores fundamentales para la construcción de una sociedad más solidaria.
A través de sus actividades, el colectivo demuestra que la danza y la música no son únicamente expresiones artísticas, sino también instrumentos para la transformación social. Cada ensayo, presentación y jornada de formación se convierte en una oportunidad para fortalecer la confianza de los participantes y reafirmar el orgullo por las tradiciones locales. Actualmente, Yurayaku mantiene abierta la invitación para que más personas se vinculen a su escuela de formación musical y coreográfica. El propósito es seguir ampliando este espacio de aprendizaje y participación, permitiendo que nuevos talentos descubran en el arte una alternativa para expresarse, crecer y aportar al desarrollo cultural del municipio.



