Ya no es el azteca: el estadio Banorte abrió sus puertas con México vs Portugal y el mundo vislumbra la joya que recibirá al mundial

El sábado 28 de marzo de 2026, con 87.000 espectadores en las tribunas y la atención del mundo del fútbol puesta en el norte de la Ciudad de México, el estadio que por medio siglo fue el Azteca abrió sus puertas con su nuevo nombre oficial por primera vez en su historia. El Estadio Banorte, rebautizado así en virtud de un contrato de patrocinio por 20 años con el banco mexicano del Grupo Financiero Banorte, recibió el partido amistoso entre la Selección de México y la Selección de Portugal como evento inaugural después de casi dos años de remodelación intensiva para recibir en condiciones de primer nivel los partidos del Mundial de Fútbol 2026, incluyendo el partido inaugural del torneo el 11 de junio. El resultado del amistoso fue secundario ante la magnificencia del estadio renovado: México empató con Portugal 2-2 con goles de Santiago Giménez y de Carlos Rodrigues en el primer tiempo para México, y de Cristiano Ronaldo de penalti y Pedro Neto en la segunda parte para Portugal.

La remodelación del estadio no cambió su estructura iconica sino que la actualizó en cada uno de sus componentes funcionales y tecnológicos. El techo fue ampliado para cubrir el 80 por ciento de las butacas, lo que resuelve el problema histórico de los espectadores que quedaban expuestos a la lluvia y al sol intenso de la Ciudad de México en los partidos de tarde. El césped fue reemplazado por uno de última generación con sistema de calefacción subterranea y drenaje de alta capacidad que garantiza condiciones óptimas de juego incluso despues de lluvias intensas. Las pantallas gigantes fueron reemplazadas por cuatro pantallas 4K de última generación que ofrecen la resolución más alta instalada en cualquier estadio de fútbol en América Latina. Y la capacidad oficial fue ajustada a 87.523 espectadores, confirmándolo como el estadio de mayor capacidad del Mundial 2026, por encima del MetLife de Nueva York con 82.500 y del Rose Bowl de Los Angeles con 77.500.

El partido amistoso inaugural tuvo un protagonista esperado y uno inesperado. El esperado fue Cristiano Ronaldo, que a sus 41 años jugó los ultimos 30 minutos del encuentro con el Al-Nassr, su club actual, y en ese breve lapso demostró que el debate sobre si debería estar en el Mundial de Portugal no ha terminado: al minuto 83, recibió un pase en el borde del área y su disparo fue tan potente que el portero mexicano Guillermo Ochoa, que incluso a sus 40 años sigue siendo el arquero titular de la Selección de México, desvió apenas al poste. El rebote quedó para Bernardo Silva, quien definió para el 2-2. El inesperado protagonista fue el joven delantero mexicano de 19 años Ares Calderón, formado en el Atlas de Guadalajara, que anotó el primer gol del estadio Banorte al minuto 12 con un disparo raso al ángulo que el estadio celebró con una intensidad sísmica que el nuevo césped no podía sentir pero que cualquier espectador present a en las tribunas sí.

Para Colombia, el partido inaugural del Estadio Banorte tiene una relevancia directa y muy concreta. La Selección de Lorenzo debutará en el Mundial el 17 de junio en ese mismo estadio ante Uzbekistán, y el partido que vieron los 87.000 espectadores el sábado fue el primer vistazo públíco real de las condiciones en que Colombia jugará su primer encuentro mundialista. Las imágenes del estadio que circularon en los medios colombianos generaron una reacción que combinó asombro por la magnitud del recinto, nostalgia por el nombre que ya no está y expectativa por lo que significa jugar allí. El Estadio Azteca, que en la memoria del fútbol colombiano guarda el recuerdo del debut mundialista de 1994 ante Rumania, ya no se llama así. Pero la cancha es la misma. Y el 17 de junio, Colombia pisará ese césped con la carga emocional de toda su historia fútbol­stica en los pies.

El debate sobre el cambio de nombre fue intenso en México durante las semanas previas a la inauguración. Decenas de miles de aficionados mexicanos firmaron peticiones en línea pidiendo que el estadio conservara el nombre Azteca, que lleva desde su inauguración en 1966 y que es inseparable de los momentos más grandes del fútbol mundial: la mano de Dios y el gol del siglo de Maradona en 1986, la final del Mundial de 1970 entre Brasil e Italia, la consagración de Pelé como rey del fútbol con el tercer título de Brasil. La dirigencia de la Federación Mexicana de Fútbol defendió el acuerdo con Banorte argumentándo que los recursos del patrocinio son indispensables para financiar la remodelación que habilitara al estadio para el Mundial, y que el nombre no cambia la historia sino que suma el futuro. Para los aficionados más puristas, el argumento no alcanzó para consolar la pérdida del nombre más icónico del fútbol latinoamericano.

La agenda del Estadio Banorte para las próximas semanas tiene cuatro eventos internacionales de preparación antes del inicio del Mundial el 11 de junio. México jugará un segundo amistoso en el estadio el 5 de abril ante Argentina, en lo que será el segundo test del recinto remodelado con un partido de enorme convocatoria para el público mexicano. Después llegarán los partidos de los grupos del Mundial que tienen asignados al Banorte como sede: cuatro partidos de fase de grupos y los octavos de final, con una final del 13 de julio como el evento más grande en la historia del estadio desde la final del Mundial de 1986. Colombia, que juega su primer partido allí el 17 de junio, tiene en ese estadio la cita más esperada de su historia deportiva reciente. Y ahora sabe exactamente cómo se ve el escenario donde esa cita va a ocurrir.

Este lunes 30 de marzo, mientras millones de colombianos regresan en carretera de su Semana Santa, el Estadio Banorte ya tiene su primera historia escrita. El primer gol del nuevo nombre fue de un mexicano de 19 años al minuto 12. El empate final entre México y Portugal fue el resultado de un partido de preparación que dejó más anécdotas arquitectónicas y tecnológicas que futbolísticas. Pero lo que quedó grabado en la memoria de quienes lo vivieron en las tribunas y en los millones que lo siguieron por televisión desde México, Colombia, Brasil y el resto del mundo fue la imagen de 87.000 personas en el estadio más grande del Mundial cantando el himno mexicano en ese recinto que en 60 años de historia ha visto todo lo que el fútbol puede dar. El Banorte es el nuevo nombre. La leyenda es la misma.

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