No voy a votar por ningún candidato ya sea para la alcaldía, la gobernación, concejo y asamblea que hasta ahora se niegue a entender que la paz es muchos más que silenciar los fusiles y sentarse a esperar verlos convertidos en chatarra mientras los que hicieron uso de ellos envejecen en una cárcel, que es lo que desean unos, o rodeados de sus seres más queridos en casas solariegas como podrán imaginarse otros.
Y no voto por este tipo de candidatos porque demuestran que muy poco saben de la guerra y peor aun si estando en ella como victimas nunca se preocuparon por conocer las causas y el combustible ideológico que azuzaba sus llamas. Sea por eso entonces que ahora salen a pedir más seguridad en términos de tropas, armas, jueces inquebrantables para castigar culpables y claro que también exigen la existencia de culpables.
Ignorando o evitando ver las causas así hayan crecido en medio de ellas pero ahí mismo aislados y aisladas de ella por lo que no hablan de seguridad alimentaria demostrando así que poco o nada les interesa el hambre, así mismo nada dicen sobre el derecho a la educación hoy inexequible para los más pobres, igual que la salud y el agua potable. Ni que hablar de recreación y espacios para la practica del deporte, así todos estos candidatos se dejen ver los días que juega la Selección Colombia puestos la camisita amarilla.
Si estos candidatos por los que no votaré tuvieran al menos una vagación de lo que es la paz, hoy presentarían un programa de gobierno para ejecutar o respaldar por presentar acciones encaminadas a mejorar las calidad de vida de los ciudadanos a los cuales les piden o el voto, sin recurrir al constreñimiento y muchos menos a poner en hipoteca el patrimonio tanto de los municipios como el de las gobernaciones, así como ha sucedido desde siempre y por eso sea crea natural el que las administraciones municipales como departamentales tengan propietarios en los diferente entes que la conforman: secretarias de educación, obras públicas, transito y transporte, de salud, etc. A donde llegan no funcionarios competentes sino apalancados por los caciques que ponen a su gente a votar sin que les importe para nada el que nunca se mejoren las carreteras, se acondicionen los hospitales o puestos de salud, se atienda a los niños y se les garantice mejor calidad en su formación tanto académica en escuelas y no en cambuches o caedizo.
Nada ofrece tranquilidad allí donde nada se dice sobre si se conoce un poco con respecto a la incidencia del mercado de la coca en la economía de los municipios cultivadores de la hoja que hoy no saben qué hacer con tantas matas cada día más devaluadas al no poder llegar ahí en donde el narcotráfico se encuentra acorralado y por lo tanto no tan cómodo, tanto así que disminuyeron las compras suntuosas, las fiestas extravagantes y las comilonas a cualquier costo, permitiendo llegar a la conclusión que la otrora boyante economía del municipio como del departamento fue otro fenómeno más producido por el mercado de la coca, de los insumos para la elaboración de la cocaína y de la venta del producto, al igual que en el resto del país en el que hoy nadie quiere reconocer la existencia de esos dineros en sus cajas registradoras, en las cuentas bancarias y hasta en sus billeteras. Entonces por qué votar por candidatos que repiten como loros el libreto que los lideres de los partidos y movimientos a los que obedecen les escriben de espaldas a la realidad vivida ahí donde pretenden ser gobierno.
Por estos candidatos así pierda como elector no voy a votar porque ignoran que la paz es desarrollo con justicia social. ricardosarasty32@hotmail.com




