La violencia entre las comunidades indígenas nasa y misak en el municipio de Silvia, Cauca, ya deja al menos siete muertos y más de 100 heridos, en uno de los conflictos territoriales más graves registrados recientemente en el departamento.
El origen de la confrontación está en la disputa por un territorio ubicado en el páramo de La Ensillada, una zona que ambas comunidades consideran ancestral. Los misak aseguran tener títulos históricos sobre esas tierras, mientras que integrantes del pueblo nasa afirman que cuentan con respaldo de procesos adelantados por la Agencia Nacional de Tierras (ANT).
La tensión aumentó luego de una resolución emitida por la ANT, que habría generado confusión sobre la titularidad del predio. Según autoridades regionales, existe un “traslape territorial”, es decir, ambas comunidades reclaman derechos sobre la misma área.
Los enfrentamientos comenzaron con discusiones y agresiones con palos y piedras, pero después escalaron al uso de armas de fuego. Entre las víctimas hay líderes indígenas y varios heridos graves. Las autoridades también investigan denuncias sobre retenciones y ataques en medio de los choques.
Ante la gravedad de la situación, el Gobierno Nacional desplegó más de 500 militares y anunció mesas de diálogo para intentar frenar la violencia. El presidente Gustavo Petro convocó a líderes de ambas comunidades, mientras que el Ministerio de Agricultura y la ANT insistieron en buscar una salida pacífica al conflicto.
El Cauca ha sido históricamente una región marcada por disputas territoriales, presencia de grupos armados ilegales y conflictos por la tierra. Tanto el pueblo nasa como el misak tienen una larga historia de defensa de sus territorios ancestrales y autonomía indígena, lo que hace más compleja la búsqueda de acuerdos duraderos.




