En Pasto está surgiendo una mano artística que empieza a cambiar la manera en que vemos la ciudad: Víctor Aros, un joven escultor que ha logrado abrirse camino con obras que dialogan con la identidad nariñense sin perder una mirada contemporánea. Su trabajo combina materiales tradicionales con propuestas arriesgadas, donde la forma parece respirar y la textura invita a tocar.
Aros crea piezas estéticas que cuenten historias. Cada escultura nace de una experiencia personal o de un relato escuchado en los barrios, veredas y calles que recorre a diario. Por eso sus obras transmiten cercanía: hablan de la gente, de sus luchas, de sus silencios y de sus sueños.
Quienes han visto de cerca su proceso creativo destacan su disciplina y una curiosidad casi infantil por entender cómo un trozo de madera, metal o arcilla puede transformarse en un mensaje. Esa mezcla de técnica, sensibilidad y búsqueda constante lo ha convertido en una de las nuevas promesas del arte local.
Hoy, Víctor Aros empieza a consolidarse como el nuevo artista de la escultura en Pasto, un creador que no solo moldea materiales, sino también nuevas formas de sentir y mirar nuestra ciudad.




