Un acto político protagonizado por Vicky Dávila en pleno centro de Medellín generó múltiples comentarios en redes sociales luego de que la precandidata presidencial difundiera un video en el que, megáfono en mano, lanzó fuertes críticas contra el presidente Gustavo Petro y el aspirante de izquierda Iván Cepeda. Aunque buscaba un impacto directo entre los ciudadanos, la escena llamó la atención por la escasa reacción del público, que en su mayoría continuó con sus actividades sin detenerse a escuchar.
En la grabación, Dávila retó abiertamente al presidente Petro a presentarse en el sector conocido como “El Hueco” para explicar supuestos casos de corrupción y responder por lo que ella señala como el uso indebido de recursos públicos para favorecer la candidatura de Iván Cepeda. A pesar del tono enérgico, los presentes apenas prestaron atención, y el flujo de transeúntes siguió su curso sin generar aglomeración ni interacción significativa.
Durante su intervención, la precandidata insistió en advertir sobre Cepeda y promovió su propuesta de un país con mayores oportunidades, acceso a educación, atención en salud y sin beneficios para organizaciones criminales. También recordó que las consultas interpartidistas se realizarán el 8 de marzo de 2026, coincidiendo con el Día de la Mujer y en simultánea con las elecciones legislativas, en las que competirá con figuras como Paloma Valencia, Juan Manuel Galán, Mauricio Cárdenas, David Luna, Juan Carlos Pinzón, Aníbal Gaviria y Juan Daniel Oviedo.
La limitada acogida en el lugar contrastó con actos más concurridos de otros aspirantes, lo que generó una ola de comentarios en redes sociales. Muchos usuarios cuestionaron la escena, criticaron el enfoque de su campaña y se burlaron de la falta de respuesta de los transeúntes. Mensajes como “nadie le presta atención”, “te reto a que hagas campaña sin mencionar a Petro” o “lo más ridículo de toda su campaña” marcaron la conversación digital tras la publicación del video.
La intervención terminó convirtiéndose en un episodio viral, no por el impacto del discurso, sino por la indiferencia del público en la calle y por las reacciones que avivaron el debate político en un ambiente ya profundamente polarizado.




