El Fortín llegó a Córdoba como campeón y se fue con una goleada que confirma que sigue siendo el mejor equipo de Argentina
Vélez Sarsfield demostró en el estadio Mario Alberto Kempes que el título del Torneo Apertura no fue casualidad sino el producto de un equipo que tiene una identidad táctica clara, profundidad de plantel y la mentalidad ganadora de quien sabe exactamente lo que tiene que hacer para ganar partidos difíciles de visitante. El Fortín llegó a Córdoba ante uno de los estadios más intimidantes del fútbol argentino, con Talleres y Sampaoli necesitando urgentemente un resultado positivo para callar las dudas que generó la primera fecha, y respondió con una actuación que tuvo de todo: solidez defensiva para aguantar la presión inicial de la T cordobesa, efectividad clínica para voltear el partido antes del descanso con el gol de Aliendro y contundencia en el tramo final con los tantos de Silvero y Valdés que cerraron la goleada 3-1 con autoridad.
Lo que hace especialmente valioso este triunfo de Vélez es el mensaje que le envía al resto de los equipos del Clausura 2026: el campeón no viene a regalar puntos ni a defender el título de manera pasiva sino que sale a ganar en cada cancha con la misma intensidad y la misma convicción que lo llevó al título en el primer semestre. Con seis puntos en dos partidos Vélez lidera la Zona A del Clausura y tiene en el horizonte un calendario que le permitirá seguir construyendo ventajas sobre sus rivales directos. El Fortín tiene en Manuel Lanzini el cerebro creativo, en Rodrigo Aliendro la experiencia de los partidos importantes y en Thiago Silvero y Diego Valdés la efectividad goleadora para hacer daño cuando el partido está abierto, una combinación que en este momento lo convierte en el equipo más completo y peligroso del fútbol argentino.




