El Ayuntamiento sostiene que la persona fallecida durante la ola de frío había sido atendida por Servicios Sociales y que rechazó apoyo, mientras que las organizaciones sociales advierten que muchas personas sin hogar desconfían de la administración.
Durante la jornada del miércoles, coincidiendo con la celebración del Día de Reyes, un hombre que vivía en la calle perdió la vida en Badalona en medio del intenso frío. Casi un día después de su fallecimiento, los objetos personales que utilizaba para dormir permanecían intactos en el aparcamiento donde murió: un saco, una esterilla y varias mantas. Los vecinos colocaron velas a modo de homenaje, y también aparecieron bolsas con alimentos, cuyo origen se desconoce, aunque se cree que alguien las dejó pensando en quien pudiera refugiarse allí en el futuro.
“Ojalá el próximo tenga más suerte”, comenta Marta, residente del sector, mientras observa el pequeño memorial improvisado. “Estamos muy afectados. Lo veíamos casi todos los días y ahora ya no está. Ni siquiera retiraron sus cosas, como si no valieran nada”, lamenta, sorprendida de que los enseres no fueran recogidos tras el levantamiento del cuerpo.
La mujer asegura que el fallecido dormía habitualmente en la entrada del párquing y que muchos vecinos se enteraron de su muerte a través de mensajes en grupos comunitarios. Era una persona conocida en el barrio, con quien algunos hablaban y a quien en ocasiones ayudaban con comida. Según relataron quienes le trataban, era de nacionalidad española y había acabado en la calle tras un divorcio que marcó un punto de quiebre en su vida. Llevaba apenas unos meses viviendo a la intemperie.
Se trata de la primera muerte de una persona sin hogar registrada en plena ola de frío, a la espera de que la autopsia confirme si la causa fue una hipotermia. Horas después, los Mossos d’Esquadra localizaron otro cadáver en Barcelona, elevando a dos las muertes en menos de un día. “El frío deteriora la salud con mucha rapidez. Un simple resfriado puede derivar en una neumonía y agravarse aún más”, explica Josep Ventura, integrante de la entidad Badalona Acull.
Ventura fue alertado de la situación por un vecino cercano al fallecido. “Me llamó pidiendo ayuda, decía que tenía mucho frío y no sabía qué hacer. Mientras intentaba contactar con Servicios Sociales, le pedí que le llevaran un caldo caliente. Cuando regresaron, ya había muerto”, relata.
Desde Badalona Acull señalan directamente al gobierno municipal encabezado por Xavier García Albiol, al que acusan de aplicar políticas “excluyentes” hacia las personas en situación de pobreza. Afirman que desde hace meses no existe comunicación con el Ayuntamiento, incluso antes de que Badalona quedara en el foco mediático por el desalojo masivo del instituto B9.
“Estamos ante una gestión irresponsable cuyas decisiones tienen consecuencias muy graves”, insiste Ventura, quien asegura que los Servicios Sociales no están acompañando adecuadamente a las cerca de 300 personas que, según sus cálculos, duermen en la calle en Badalona. El consistorio, por su parte, rechaza estas acusaciones y sostiene que el hombre fallecido había sido atendido y que él mismo declinó la ayuda ofrecida.
“Ese argumento se repite siempre que ocurre una tragedia”, responde Ventura. “Es comprensible que rechacen la ayuda, porque la vida en la calle deteriora la salud mental y genera desconfianza. Muchas personas se sienten más seguras con voluntarios o vecinos que con las instituciones”, añade.
El voluntario alude también a las alrededor de 40 personas que continúan viviendo bajo el puente de la autopista C-31 tras el desalojo del B9, hace tres semanas, y que no aceptaron las alternativas temporales ofrecidas por la Generalitat. Asimismo, critica la respuesta del alcalde frente al episodio de frío extremo.
El pabellón habilitado permanece vacío
El mes de diciembre estuvo marcado en Badalona por fuertes lluvias y, posteriormente, por una intensa bajada de temperaturas. Ante esta situación, partidos de la oposición y organizaciones sociales reclamaron durante semanas la activación de la Operación Frío y la habilitación de recursos de emergencia para las personas sin hogar.
La medida no se puso en marcha hasta el 4 de enero, cuando el alcalde anunció la apertura del pabellón La Colina como espacio de acogida. Sin embargo, la primera noche no acudió nadie y, según Badalona Acull, en las tres noches siguientes solo tres personas hicieron uso del recurso.
Actualmente, este pabellón es el único equipamiento residencial público disponible en la ciudad, tras el cierre en 2024 de la masía de Can Bofí Vell, que ofrecía alojamiento a 45 personas. Aun así, este miércoles al mediodía, con temperaturas muy bajas y apenas un día después del fallecimiento, el recinto seguía vacío.
“Es un dispositivo mal planteado: está alejado, es difícil llegar y carece de servicios adecuados. Se avecinan días críticos y el alcalde no sabe cómo afrontarlos”, afirma Aïda Llauradó, portavoz de Badalona en Comú, quien dio a conocer la muerte a través de sus redes sociales.
El Ayuntamiento ha impedido el acceso al pabellón tanto a medios de comunicación como a entidades sociales. Estas últimas aseguran, basándose en testimonios de quienes acudieron, que la primera noche no había camas disponibles ni se ofrecieron comidas calientes. El consistorio niega estas versiones, aunque no ha aportado detalles adicionales.

