La posibilidad de contar algún día con una vacuna capaz de proteger contra múltiples variantes del virus de la influenza —sin necesidad de reformularla constantemente— continúa acercándose a la investigación clínica. En Europa, distintos grupos científicos trabajan en candidatos de nueva generación que buscan atacar las partes más estables del virus y generar una respuesta inmunitaria más amplia que la obtenida con las vacunas estacionales tradicionales.
Uno de los avances más concretos se encuentra en un ensayo clínico de fase 1 iniciado en Europa para evaluar un candidato a vacuna universal contra la gripe, mientras que el consorcio europeo FLUniversal desarrolla en paralelo una estrategia intranasal denominada DeltaFLU, diseñada para ofrecer protección de amplio espectro frente a diferentes virus de la influenza.
Aunque todavía no existe una vacuna universal aprobada para sustituir a las vacunas contra la gripe que se aplican cada año, los nuevos proyectos representan un cambio importante en la forma en que la ciencia intenta enfrentarse a un virus caracterizado precisamente por su capacidad para evolucionar.
¿Por qué hace falta una nueva generación de vacunas?
La gripe no es una enfermedad estática. Los virus de la influenza cambian continuamente mediante un proceso conocido como deriva antigénica, en el que acumulan modificaciones genéticas que pueden alterar las proteínas reconocidas por el sistema inmunitario.
Por esta razón, la composición de las vacunas estacionales debe revisarse periódicamente. La Organización Mundial de la Salud analiza de manera continua los virus que circulan en diferentes regiones del mundo y formula recomendaciones sobre las cepas que deberían incluirse en las vacunas de cada temporada. Actualmente, las vacunas estacionales están diseñadas principalmente para proteger frente a determinados virus de influenza A y B seleccionados según la vigilancia epidemiológica internacional.
El problema es que la predicción de qué variantes dominarán una temporada se realiza con meses de antelación, mientras los virus continúan evolucionando. Si aparece una variante con diferencias importantes respecto a las cepas incluidas en la vacuna, la protección puede reducirse, aunque la vacunación todavía puede ofrecer beneficios importantes, especialmente frente a las formas graves de la enfermedad.
La influenza continúa siendo además una importante carga para los sistemas sanitarios. La OMS estima que la gripe estacional provoca entre 3 y 5 millones de casos graves y hasta 650.000 muertes respiratorias al año en todo el mundo.
El objetivo: atacar las partes del virus que menos cambian
La idea detrás de una vacuna universal no consiste en encontrar una fórmula mágica que elimine por completo todas las formas de gripe. El objetivo científico es más preciso: entrenar al sistema inmunitario para reconocer regiones del virus que permanecen relativamente conservadas entre diferentes variantes.
Uno de los principales objetivos es la hemaglutinina, una proteína situada en la superficie del virus. Esta proteína tiene una zona más variable, conocida como la “cabeza”, y otra región más conservada, denominada “tallo” o stalk.
Las vacunas convencionales suelen generar una respuesta importante contra regiones que pueden cambiar con relativa rapidez. Las nuevas estrategias buscan dirigir una mayor parte de la respuesta inmunitaria hacia componentes más estables y compartidos entre diferentes virus de la influenza.
También se estudian proteínas internas del virus y respuestas mediadas por células T, capaces de reconocer elementos que presentan menos variabilidad. La combinación de anticuerpos y respuestas celulares podría, en teoría, ampliar la protección frente a distintas cepas y reducir la dependencia de una coincidencia exacta entre la vacuna y el virus circulante.
Un ensayo de fase 1 ya está en marcha en Europa
Entre los desarrollos que han llegado a la investigación clínica se encuentra un candidato desarrollado con la participación de Sumitomo Pharma y científicos del Instituto Nacional de Ciencias Biomédicas, Innovación y Nutrición de Japón.
El ensayo clínico de fase 1 comenzó en Europa en 2024 y evalúa una formulación denominada fH1/DSP-0546LP, diseñada como candidata a vacuna universal contra la influenza.
La formulación combina un antígeno de hemaglutinina en una conformación denominada postfusión con un adyuvante dirigido al receptor TLR7, cuyo objetivo es reforzar y prolongar la respuesta inmunitaria. Según la información publicada por los desarrolladores, el proyecto busca evaluar la seguridad y la capacidad de la vacuna para inducir respuestas inmunológicas con reactividad frente a un rango amplio de virus de la influenza.
En febrero de 2026, Sumitomo Pharma informó resultados de un análisis intermedio de reactividad cruzada del estudio de fase 1 realizado en Europa. El hecho de que un candidato de este tipo haya avanzado a esta etapa no significa, sin embargo, que ya haya demostrado protección clínica suficiente ni que esté cerca de ser aprobado para uso general.
La fase 1 está orientada principalmente a estudiar aspectos iniciales como la seguridad, la tolerabilidad y la respuesta inmunitaria. Para demostrar que una vacuna realmente previene la enfermedad en poblaciones amplias se requieren etapas posteriores y estudios con un número mucho mayor de participantes.
FLUniversal: un consorcio europeo que busca una protección más amplia
Paralelamente, la Unión Europea financia el proyecto FLUniversal, una colaboración público-privada iniciada en 2023 dentro del programa Horizon Europe. El consorcio reúne instituciones académicas, científicas y empresas especializadas en desarrollo de vacunas, inmunología, ensayos clínicos y modelos de infección controlada en humanos.
Su principal candidato se denomina DeltaFLU y utiliza una estrategia diferente a la de las vacunas estacionales convencionales.
La propuesta se basa en virus de influenza vivos atenuados y modificados para carecer del gen NS1, una proteína que normalmente ayuda al virus a interferir con parte de la respuesta antiviral del organismo. Los investigadores buscan aprovechar esta modificación para estimular una respuesta inmunitaria amplia sin producir una infección equivalente a la causada por un virus plenamente funcional.
Además, el proyecto plantea una administración intranasal. La lógica detrás de esta vía es que el virus de la influenza entra principalmente por las vías respiratorias, por lo que una respuesta inmunitaria localizada en la mucosa nasal podría contribuir a bloquear la infección en una etapa temprana y, potencialmente, reducir la transmisión.
El programa también pretende estimular anticuerpos dirigidos contra regiones conservadas de la hemaglutinina y generar memoria inmunológica mediante células B y células T.
¿Por qué no es correcto hablar todavía de una vacuna universal lista?
Pese a los avances, los científicos mantienen un importante nivel de cautela. El término “universal” describe el objetivo de lograr una protección muy amplia frente a diferentes virus y variantes, pero no significa que una sola dosis haya demostrado proteger de forma absoluta contra todas las posibles formas de influenza.
Una vacuna candidata debe superar varias etapas antes de llegar a la población general. Después de los estudios preclínicos y las primeras fases de seguridad, los investigadores necesitan determinar qué tipo de respuesta inmunitaria genera, cuánto tiempo dura esa protección y si realmente reduce el riesgo de infección, enfermedad, hospitalización o transmisión.
El propio programa FLUniversal plantea una combinación de estudios convencionales y modelos de infección humana controlada. Estos modelos permiten obtener información temprana sobre la respuesta de una vacuna en condiciones cuidadosamente supervisadas, aunque no sustituyen los grandes ensayos necesarios para evaluar su eficacia en la población real.
En otras palabras, los resultados inmunológicos prometedores no son suficientes por sí solos para declarar que una vacuna funciona contra todas las variantes. La protección clínica deberá demostrarse con evidencia adicional.
El desafío de fabricar vacunas más rápido
La búsqueda de una vacuna universal también tiene una dimensión estratégica. Durante una pandemia o ante la aparición de un nuevo virus de influenza con potencial para propagarse ampliamente, la velocidad de desarrollo y fabricación de las vacunas se vuelve fundamental.
Los sistemas tradicionales de producción requieren tiempo y, en muchos casos, dependen de procesos establecidos para cada temporada. FLUniversal plantea el uso de sistemas de producción basados en células Vero y el desarrollo de herramientas que puedan acelerar la fabricación y evaluación de futuros candidatos vacunales.
La posibilidad de contar con una plataforma capaz de generar rápidamente vacunas de amplio espectro podría ser especialmente relevante frente a la aparición de nuevos virus o ante escenarios de riesgo pandémico.
La OMS recuerda que los virus de la influenza no solo cambian gradualmente. También pueden producirse fenómenos de reorganización genética capaces de generar virus frente a los cuales la población tenga poca inmunidad previa, una de las razones por las que la vigilancia internacional y la preparación frente a posibles pandemias siguen siendo prioritarias.
Un campo con varias tecnologías en competencia
Europa no concentra todos los esfuerzos para desarrollar una vacuna universal. En diferentes países se investigan múltiples plataformas: proteínas recombinantes, vacunas de ARN, nanopartículas, vectores virales, péptidos sintéticos y virus vivos atenuados.
Cada estrategia intenta resolver un problema común: conseguir una respuesta suficientemente amplia, potente y duradera sin comprometer la seguridad.
Por ello, no existe un único modelo de “vacuna universal”. Algunos proyectos se concentran principalmente en el tallo de la hemaglutinina; otros buscan estimular células T contra proteínas internas más conservadas; y otros combinan diferentes mecanismos inmunológicos.
Los antecedentes de proyectos europeos como UNISEC ya habían explorado candidatos basados en péptidos, ADN, vectores virales y otras plataformas. El desarrollo actual se apoya, en parte, en ese conocimiento acumulado durante años de investigación sobre las regiones conservadas del virus.
¿Qué podría cambiar si una vacuna universal tiene éxito?
Si alguno de estos candidatos demuestra en estudios posteriores que puede proteger de forma amplia y duradera contra múltiples variantes, el impacto podría ser significativo.
Una vacuna universal contra la gripe podría reducir la necesidad de reformular las vacunas con tanta frecuencia, ofrecer mayor protección cuando aparecen variantes inesperadas y mejorar la preparación frente a nuevos virus con potencial pandémico.
También podría facilitar estrategias de vacunación más estables y disminuir la presión sobre los sistemas de producción, especialmente si las nuevas plataformas permiten fabricar dosis con mayor rapidez.
Sin embargo, ese escenario todavía pertenece al futuro. La investigación clínica se encuentra en una etapa en la que los científicos deben responder preguntas fundamentales sobre seguridad, duración de la inmunidad y eficacia real frente a la enfermedad.
El avance es real, pero el resultado todavía no está asegurado
El desarrollo de una vacuna universal contra la gripe ha dejado de ser únicamente una idea teórica. Existen candidatos en investigación clínica y consorcios científicos europeos dedicados específicamente a resolver los principales obstáculos que han impedido hasta ahora alcanzar una protección amplia y duradera contra la influenza.
El ensayo de fase 1 realizado en Europa con la formulación fH1/DSP-0546LP y el programa FLUniversal muestran que la investigación ha entrado en una fase más concreta, en la que las hipótesis desarrolladas durante años comienzan a ser evaluadas mediante estudios clínicos.
No obstante, todavía es demasiado pronto para hablar de una vacuna universal disponible para la población o de una sustitución inmediata de la vacunación estacional.
Por ahora, las vacunas contra la gripe continúan siendo la principal herramienta disponible para reducir el riesgo de enfermedad grave y complicaciones, especialmente entre las personas con mayor vulnerabilidad. La OMS sigue recomendando actualizar la composición de las vacunas de acuerdo con la evolución de los virus que circulan en el mundo.
La carrera científica continúa. Si los ensayos posteriores confirman que estas nuevas estrategias pueden generar una protección segura, amplia y duradera, la vacunación contra la influenza podría experimentar uno de sus cambios más importantes en décadas.



