El presidente Gustavo Petro respondió de manera contundente a las críticas del exmandatario Iván Duque, quien solicitó la suspensión del actual ministro de Hacienda, Germán Ávila, tras su decisión de retirarse de la junta del Banco de la República.
La controversia se originó luego de que el Gobierno decidiera abandonar la junta directiva del banco central como forma de protesta ante el aumento de las tasas de interés en 100 puntos básicos. Según el Ejecutivo, esta medida tiene efectos negativos directos sobre la economía de los ciudadanos, ya que encarece los créditos, reduce la capacidad de consumo y puede afectar el empleo.
En su pronunciamiento, Petro defendió la decisión de su ministro y cuestionó la postura de Duque, recordándole que durante su gobierno también se vivió una situación de fuerte presión social que derivó en la salida del entonces ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla. El actual presidente señaló que en ese momento fue el pueblo colombiano el que exigió cambios, en medio del contexto del estallido social de 2021, el cual estuvo vinculado, entre otros factores, a reformas económicas impulsadas por ese gobierno.
Además, Petro planteó una crítica más profunda al rol del Banco de la República, afirmando que no actúa únicamente como una entidad técnica e independiente, sino también como un actor con incidencia política, incluso en el contexto electoral. Esta declaración refuerza su postura de que las decisiones del banco central no son neutrales y tienen impactos sociales significativos.
Por su parte, Iván Duque argumentó que el ministro de Hacienda estaría incumpliendo una responsabilidad de carácter constitucional al retirarse de la junta del banco central, y pidió la intervención de la Procuraduría General de la Nación para evaluar posibles sanciones.
En el fondo, el debate refleja una tensión entre el Gobierno y el Banco de la República sobre la política económica, especialmente en lo relacionado con el manejo de las tasas de interés. Mientras el banco busca controlar la inflación mediante aumentos, el Gobierno insiste en que estas decisiones pueden frenar la economía y afectar a los sectores más vulnerables.
En conclusión, el cruce entre Petro y Duque no solo es un enfrentamiento político, sino también una discusión de fondo sobre el papel del Estado, la autonomía del banco central y las prioridades económicas del país, particularmente en un contexto donde las decisiones financieras tienen un impacto directo en la vida cotidiana de los colombianos.




