El expresidente Álvaro Uribe Vélez lanzó una fuerte advertencia frente a la propuesta de eliminar los peajes administrados por Invías y los concesionarios viales, calificando la iniciativa como un “golpe mortal” para la ya debilitada infraestructura del país.
A través de sus redes sociales, el exmandatario manifestó su tajante oposición a la medida, asegurando que esta profundizaría la crisis del sector vial, que —según sus palabras— ya se encuentra “bien paralizado”, afectando gravemente el mantenimiento, la conectividad y el desarrollo de las carreteras nacionales.
Uribe advirtió que la eliminación de los peajes no solo tendría un impacto inmediato en la financiación de las vías, sino que sus verdaderas consecuencias se sentirían a mediano plazo, especialmente después de los procesos electorales.
“Deterioros que se sentirán después de elecciones”, sentenció el líder del Centro Democrático, dejando entrever que la propuesta podría tener un tinte populista, cuyos efectos negativos terminarían pagando los ciudadanos en forma de vías en mal estado, obras inconclusas y mayor aislamiento regional.
El exjefe de Estado insistió en que los peajes han sido históricamente una fuente clave para garantizar la sostenibilidad del sistema vial, y alertó que su eliminación, sin un modelo financiero alternativo claro, pondría en riesgo proyectos estratégicos y la competitividad del país.
El debate queda servido. Mientras el Gobierno impulsa cambios en la política de peajes, sectores políticos y expertos advierten que Colombia podría enfrentar un retroceso significativo en su infraestructura, en un momento clave para el desarrollo económico y la integración territorial.




