Desde el pasado 9 de enero, nuestro Departamento de Nariño se ha visto abocado a una serie de hechos negativos y perjudiciales para nuestra economía, puesto que el aislamiento causado por el cierre de la vía Panamericana, prácticamente nos dejó con los brazos cruzados.
Podríamos decir que, a través de nuestra historia, los nariñenses nos hemos acostumbrados a esas vicisitudes, reflejadas en abandono estatal, maquinaciones e intrigas de todo tipo, el conflicto armado, la pandemia de la Covid-19 y el estallido social, que también nos dejó incomunicados con el resto del país, como sucede en estos instantes debido al deslizamiento de tierra que se presentó en el sector caucano de Rosas.
Hoy, cuando completamos 43 días aislados del resto del país, nos parece que apenas estamos viendo la punta del iceberg del problema que nos azota, puesto que la lamentable realidad es que estamos atravesando una situación en extremo difícil. Es cierto y, no lo podemos desconocer, que los gobiernos departamental y Nacional han prestado su colaboración para mitigar los desastrosos efectos del bloqueo, los cuales se están agravando con el paso de los días.
Es así como en estos momentos, Pasto y el Departamento de Nariño en general, se debate en una profunda crisis, representada en escasez de toda clase de elementos, que no nos han vuelto a llegar, en tanto que la otra cara de la moneda, es la de nuestros campesinos que tienen represados productos de alto consumo en el interior del país como lo son la papa y, la leche.
«Como vemos que, a pesar de todo, la situación en Pasto y la región, sigue siendo crítica, creemos que es el momento para que el Gobierno Nacional le diga SI a la Emergencia Económica para esta zona sur del país, como una herramienta eficaz que nos ayudará a superar la crisis que hoy nos agobia y dejar atrás las adversidades que nos acompañan desde la segunda semana del presente año».
Es verdad que en el caso de los productos agrícolas se comenzó a cumplir en nuestro departamento de Nariño, con la compra por parte del Gobierno Nacional a los campesinos, lo cual se constituye en una importante ayuda. Sin embargo, el prolongado bloqueo causa en estos instantes una gran escasez en nuestra región, no solo de los productos básicos de la canasta familias, sino también de otros artículos, como es el caso de los materiales de construcción, donde, especialmente en la capital nariñense, tiene paralizadas numerosas obras de construcción, con el consiguiente aumento en el índice de desempleo.
En el marco de los efectos negativos que nos deja el hecho imprevisto del cierre de la carretera Panamericana, consideramos que esta emergencia, nos debe servir a todos los nariñenses para recordarle al Gobierno Nacional, que desde hace muchos años somos víctimas de un imperdonable rezago vial, el cual es precisamente la causa de la delicada problemática que estamos afrontando.
Por ello, es que hoy, cuando vemos que Nariño y sus moradores, afrontamos toda clase de necesidades derivadas del aislamiento que nos impone el cierre de la Panamericana, nos unimos a las voces de los gremios, congresistas, alcaldes, diputados y concejales, quienes piden que el Gobierno Nacional declare la Emergencia Económica en el Departamento de Nariño.
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No podemos olvidar que el señor Presidente de la República, Gustavo Petro, en su reciente visita a la ciudad de Ipiales, prometió que luego de unos días, evaluaría los resultados de las medidas que adoptó para el Departamento de Nariño, para tomar una decisión al respecto.
Como vemos que, a pesar de todo, la situación en Pasto y la región, sigue siendo crítica, creemos que es el momento para que el Gobierno Nacional le diga SI a la Emergencia Económica para esta zona sur del país, como una herramienta eficaz que nos ayudará a superar la crisis que hoy nos agobia y dejar atrás las adversidades que nos acompañan desde la segunda semana del presente año.

