La inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa en los teléfonos inteligentes. Los asistentes digitales ya no se limitan a responder preguntas, generar textos o resumir documentos: las nuevas herramientas pueden interpretar el contexto del dispositivo, acceder a determinadas funciones y, con autorización del usuario, ejecutar acciones dentro de otras aplicaciones.
Este cambio ha llevado a la Unión Europea a intervenir en uno de los principales escenarios donde se está desarrollando esta tecnología: los teléfonos Android.
En realidad, la Comisión Europea ya dio un paso decisivo en julio de 2026. El organismo adoptó medidas vinculantes para que los servicios de inteligencia artificial de terceros puedan acceder, bajo determinadas condiciones, a funciones de Android que anteriormente tenían un acceso mucho más limitado frente a los servicios propios de Google.
El objetivo es que asistentes de inteligencia artificial distintos de Gemini puedan realizar tareas dentro del ecosistema Android y no queden limitados a funcionar como simples aplicaciones independientes. La Comisión señala que las medidas abarcan 11 funciones de Android relevantes para los servicios de inteligencia artificial y que supervisará su implementación durante los próximos años.
La discusión europea, por tanto, no se centra únicamente en qué tan inteligente es un modelo. También aborda qué puede hacer una inteligencia artificial cuando obtiene acceso al sistema operativo, a los datos del dispositivo y a otras aplicaciones.
De los chatbots a los asistentes capaces de ejecutar tareas
Durante los primeros años de popularización de la inteligencia artificial generativa, la interacción normalmente ocurría dentro de una misma aplicación.
El usuario escribía una pregunta y el sistema generaba una respuesta. Podía redactar un correo, traducir un texto, explicar una fotografía o crear un resumen, pero la ejecución de las acciones posteriores generalmente seguía dependiendo de la persona.
Los llamados agentes de inteligencia artificial plantean un modelo diferente.
En lugar de limitarse a producir una respuesta, un agente puede recibir una instrucción, analizarla, consultar información, utilizar herramientas y completar una secuencia de acciones. Esto puede incluir interactuar con diferentes aplicaciones para alcanzar un objetivo concreto. Anthropic, por ejemplo, describe esta evolución como el paso de los sistemas conversacionales hacia herramientas capaces de ejecutar tareas que abarcan varias aplicaciones.
En los teléfonos móviles, esa capacidad puede traducirse en instrucciones como pedirle al asistente que envíe un correo, agregue productos a una lista de compras, comparta una fotografía o gestione un pedido.
El cambio es importante porque el teléfono deja de ser simplemente el lugar donde funciona el modelo de inteligencia artificial y se convierte en el entorno sobre el cual el agente puede actuar.
¿Qué está haciendo exactamente la Unión Europea?
La medida europea está relacionada principalmente con el Reglamento de Mercados Digitales, conocido como Digital Markets Act (DMA), y no debe confundirse con una nueva evaluación general de todas las plataformas de inteligencia artificial existentes.
La Comisión Europea abrió el 27 de enero de 2026 un procedimiento para especificar cómo Google debía cumplir con sus obligaciones de interoperabilidad respecto de Android. El procedimiento se concentró en las funciones que utilizan los servicios de inteligencia artificial de Google, como Gemini.
Después de una consulta pública y de intercambios técnicos con Google y terceros, la Comisión adoptó el 16 de julio de 2026 su decisión definitiva.
La medida establece que Google debe proporcionar interoperabilidad efectiva con 11 funciones de Android relacionadas con los servicios de inteligencia artificial. La Comisión también indicó que supervisará la implementación durante los siguientes dos años y que Google tendrá que informar periódicamente sobre el avance del proceso.
Por eso, a septiembre de 2026, el proceso ya no está simplemente en fase de propuesta: existe una decisión vinculante y comienza una etapa de implementación y supervisión.
¿Por qué Android es tan importante?
La razón está en la posición de Android dentro del mercado europeo de teléfonos inteligentes.
Según la Comisión Europea, alrededor del 60 % de los usuarios móviles europeos utilizan dispositivos Android. Esto convierte al sistema operativo en un punto de acceso especialmente importante para los servicios de inteligencia artificial.
El problema identificado por Bruselas es que algunas capacidades profundas del sistema operativo podían estar mucho más disponibles para los servicios de Google que para los asistentes desarrollados por terceros.
Entre esas capacidades se encuentran la activación mediante comandos de voz, el acceso a determinados datos contextuales y la posibilidad de ejecutar acciones dentro de otras aplicaciones.
La Comisión considera que, si un asistente de terceros no puede acceder a funciones fundamentales del sistema operativo que sí están disponibles para el asistente del propio operador de la plataforma, su capacidad para ofrecer servicios equivalentes queda limitada.
La discusión europea se centra entonces en la interoperabilidad, es decir, en permitir que diferentes servicios puedan trabajar con las funciones del sistema operativo bajo condiciones determinadas.
Las 11 funciones que están en el centro de la decisión
La decisión europea agrupa las capacidades en cuatro grandes áreas: activación del asistente, acceso al contexto, ejecución de acciones y acceso a recursos del dispositivo.
1. Activación mediante el botón de inicio
Los asistentes de terceros podrán acceder a determinados mecanismos del sistema que permiten iniciar una interacción con la inteligencia artificial.
Esto incluye el uso del botón de inicio o de navegación como punto de acceso contextual.
La intención es evitar que determinados puntos de entrada queden reservados exclusivamente para los servicios propios de Google.
2. Activación mediante una palabra de activación
Otra de las capacidades es la detección de palabras de activación o comandos de voz.
Esto permitiría que un usuario pueda elegir qué asistente utilizar mediante una expresión personalizada, incluso en determinadas situaciones en las que la pantalla del dispositivo esté apagada.
La decisión también contempla que diferentes servicios puedan coexistir para determinados usos, bajo las condiciones establecidas por las medidas europeas.
3. Acceso centralizado a datos almacenados por aplicaciones
La inteligencia artificial también podrá acceder, cuando las aplicaciones y el usuario lo permitan, a determinados datos almacenados localmente en el dispositivo.
Esto puede facilitar que un asistente comprenda información procedente de diferentes aplicaciones sin tener que tratar cada aplicación como un entorno completamente aislado.
La Comisión destaca que el procesamiento local puede ofrecer ventajas como menor tiempo de respuesta y funcionamiento sin conexión para determinadas tareas.
4. Inteligencia basada en el contexto
Esta función permite que un asistente utilice información contextual para ofrecer sugerencias o acciones relevantes.
Por ejemplo, la Comisión plantea escenarios en los que un sistema pueda reconocer información relacionada con un vuelo presente en un correo electrónico y utilizarla para proporcionar una sugerencia pertinente en otro contexto.
El acceso dependerá de las condiciones de consentimiento establecidas para el usuario.
5. Datos ambientales del dispositivo
Los servicios de inteligencia artificial también podrán tener acceso, bajo las condiciones correspondientes, a información procedente de sensores como el micrófono, la cámara, la pantalla o los altavoces.
Estas capacidades pueden ser utilizadas para traducción en tiempo real, reconocimiento de sonidos, orientación visual u otras funciones sensibles al contexto.
Precisamente por el tipo de información involucrada, estas funciones están entre las que requieren mayores garantías de privacidad, seguridad e integridad.
6. Integración estructurada con otras aplicaciones
Este es uno de los puntos centrales de la decisión.
Los asistentes de terceros podrán interactuar con otras aplicaciones instaladas en el teléfono para ejecutar acciones que esas aplicaciones y el usuario hayan habilitado.
Entre los ejemplos mencionados por la Comisión están enviar mensajes, crear notas o programar reuniones.
Esto significa que la inteligencia artificial puede actuar como una capa de coordinación entre diferentes aplicaciones, en lugar de limitarse a funcionar dentro de una sola plataforma.
7. Automatización de acciones en pantalla
Otra capacidad contempla que un agente pueda completar procesos de varios pasos dentro de una aplicación mediante automatización de la interfaz.
La Comisión utiliza como ejemplo la posibilidad de que un asistente consulte una lista de compras, abra posteriormente la aplicación de un supermercado y gestione el pedido.
El sistema podría realizar las acciones en una ventana separada mientras el usuario continúa utilizando el teléfono para otras actividades.
8. Integración con el sistema operativo
Las medidas también contemplan que los servicios de inteligencia artificial puedan interactuar con determinadas configuraciones del sistema.
Entre los ejemplos citados aparecen cambiar el brillo de la pantalla, controlar la reproducción de contenido, activar el modo de no molestar o desactivar Bluetooth.
Esto amplía considerablemente el papel del asistente, ya que sus capacidades dejan de estar restringidas a las aplicaciones y pueden extenderse a determinadas funciones generales del teléfono.
9. Acceso a modelos de inteligencia artificial instalados en el dispositivo
Los servicios de terceros podrán acceder, bajo las condiciones establecidas, a determinados modelos de inteligencia artificial que funcionan directamente en los dispositivos Android.
Los modelos ejecutados localmente pueden ofrecer ventajas como menor latencia, disponibilidad sin conexión y procesamiento de determinados datos sin necesidad de enviarlos constantemente a la nube.
10. Ejecución de modelos propios en el dispositivo
La decisión también contempla que proveedores externos puedan instalar y utilizar sus propios modelos en el dispositivo bajo condiciones de acceso comparables en determinados recursos.
Esto puede permitir que diferentes compañías desarrollen sistemas con características distintas en cuanto a tamaño, velocidad, precisión y capacidad multimodal.
11. Ejecución en segundo plano
Finalmente, la Comisión incluye el acceso a capacidades de ejecución en segundo plano.
Esto resulta especialmente importante para los agentes que deben completar acciones mientras el usuario utiliza otra aplicación o cuando la pantalla del teléfono no está activa.
La intención es que los servicios de terceros tengan acceso bajo reglas transparentes, objetivas y no discriminatorias.
¿Qué significa esto para un usuario común?
El cambio puede parecer técnico, pero sus efectos potenciales son bastante sencillos de entender.
Actualmente, una persona puede pedirle a un asistente de inteligencia artificial que redacte un mensaje. Sin embargo, redactarlo y enviarlo son acciones diferentes si el sistema no tiene permiso para interactuar con la aplicación de mensajería.
Con las capacidades contempladas por la decisión europea, el escenario puede ser diferente.
El usuario podría dar una instrucción como:
“Envía este mensaje a mi compañero y agrega la reunión al calendario”.
Un asistente compatible podría interpretar la solicitud, abrir o utilizar las aplicaciones correspondientes y completar diferentes pasos, siempre que las funciones estén habilitadas y el usuario haya concedido los permisos necesarios.
La Comisión también menciona escenarios como pedir comida, agregar productos a una lista, enviar correos electrónicos o realizar acciones utilizando diferentes aplicaciones.
La principal transformación consiste en pasar de “preguntarle algo a una inteligencia artificial” a “pedirle que haga algo utilizando las herramientas del teléfono”.
El papel del consentimiento será fundamental
La apertura de estas funciones no significa que cualquier inteligencia artificial tendrá acceso automático a toda la información de un teléfono.
La Comisión establece que el usuario debe poder dar su consentimiento para que los asistentes que decida instalar accedan a las funciones correspondientes.
Además, existen mecanismos específicos para determinadas capacidades consideradas especialmente sensibles.
Entre ellas están la automatización de pantalla, la integración estructurada con aplicaciones, la integración con el sistema operativo, el acceso centralizado a datos de aplicaciones y algunas funciones relacionadas con el contexto.
En estos casos pueden existir condiciones de elegibilidad relacionadas con privacidad, seguridad e integridad del sistema. La Comisión señala que Google deberá publicar las condiciones del programa de elegibilidad y aceptar solicitudes de certificación a partir de 2027.
La privacidad se convierte en uno de los principales desafíos
La posibilidad de que una inteligencia artificial pueda consultar información de varias aplicaciones genera beneficios potenciales, pero también aumenta la cantidad y variedad de información que el sistema puede procesar.
Un asistente que únicamente responde preguntas necesita relativamente poco acceso al teléfono.
Uno capaz de coordinar aplicaciones podría necesitar conocer qué aparece en pantalla, qué información está almacenada, qué aplicaciones están instaladas o qué acción está intentando realizar el usuario.
Por eso, la Comisión mantiene la aplicación de otras normas europeas, entre ellas el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), además de las medidas específicas de seguridad e integridad previstas dentro del marco de interoperabilidad.
La decisión también permite que Google establezca condiciones objetivas y no discriminatorias para algunas funciones sensibles cuando sean necesarias para proteger la seguridad, privacidad o integridad del sistema operativo.
¿Cuándo tendrán que estar disponibles estas funciones?
La implementación no será inmediata.
La Comisión establece que Google tendrá que implementar las medidas en la siguiente gran versión de Android, identificada como Android 18, y como máximo el 1 de agosto de 2027 para las funciones correspondientes.
Existe una excepción importante: la detección simultánea de palabras de activación para múltiples servicios deberá incorporarse en Android 19 y, como máximo, el 1 de agosto de 2028.
Esto significa que todavía existe un periodo considerable antes de que todas las capacidades previstas estén plenamente disponibles.
Durante ese proceso, la Comisión seguirá supervisando el desarrollo y recibirá informes periódicos de Google.
La Unión Europea ya está vigilando la implementación
La palabra “evaluación” puede llevar a confusión en este caso.
La Comisión no está simplemente preparando una prueba para decidir si los agentes de inteligencia artificial deberían existir. La institución ya tomó una decisión vinculante sobre la interoperabilidad de Android y ahora supervisará cómo se implementan las medidas y si cumplen con lo establecido.
La propia Comisión señala que realizará un seguimiento de la aplicación de la decisión durante los próximos dos años, mientras Google diseña, desarrolla, implementa y publica las soluciones de interoperabilidad.
Además, los desarrolladores tendrán derecho a probar las soluciones de interoperabilidad y Google deberá proporcionar documentación y asistencia técnica para facilitar su implementación.
La medida forma parte de una regulación europea más amplia sobre inteligencia artificial
La decisión sobre Android no debe confundirse con el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea (AI Act).
Son instrumentos diferentes.
El DMA busca, entre otros objetivos, regular el comportamiento de grandes plataformas digitales designadas como “guardianes de acceso” y establecer determinadas obligaciones de interoperabilidad.
El AI Act, en cambio, establece obligaciones relacionadas con los riesgos, transparencia, seguridad y uso de sistemas de inteligencia artificial.
A partir del 2 de agosto de 2026, la Comisión Europea y las autoridades nacionales comenzaron a aplicar determinadas disposiciones del AI Act. Entre ellas se encuentran obligaciones para proveedores de modelos de inteligencia artificial de propósito general y determinadas reglas de transparencia.
La Comisión señala expresamente que los modelos de propósito general pueden utilizarse en una amplia variedad de herramientas y servicios, incluidos los agentes de inteligencia artificial.
De esta manera, un futuro asistente capaz de operar entre múltiples aplicaciones podría encontrarse dentro de un entorno regulatorio compuesto por varias normas europeas, dependiendo de cómo esté desarrollado, qué funciones desempeñe y qué datos procese.
Europa también está impulsando el desarrollo de nuevas tecnologías de inteligencia artificial
La regulación no es la única línea de actuación de la Unión Europea.
El 16 de septiembre de 2026, la Comisión Europea respaldó el diseño del primer Proyecto Importante de Interés Común Europeo (IPCEI) en inteligencia artificial, impulsado por 19 Estados miembros.
El proyecto contempla el desarrollo de servicios de inteligencia artificial descentralizados y de acceso común, además de tecnologías relacionadas con la infraestructura y gestión de recursos computacionales.
Esto muestra que la estrategia europea combina diferentes frentes: establecer reglas para las grandes plataformas, aumentar la interoperabilidad y, al mismo tiempo, promover el desarrollo de capacidades propias de inteligencia artificial.
Un cambio de modelo para los teléfonos inteligentes
La discusión sobre Android refleja una transformación más profunda de la industria tecnológica.
Durante años, las aplicaciones fueron diseñadas principalmente como espacios independientes. Una aplicación de correo gestionaba correos; una aplicación de mapas gestionaba mapas; una aplicación de compras gestionaba compras.
Los agentes de inteligencia artificial buscan convertirse en una capa capaz de coordinar esos servicios.
En lugar de abrir manualmente cinco aplicaciones para completar una tarea, el usuario podría expresar un objetivo y permitir que el asistente determine qué herramientas necesita utilizar.
La Comisión Europea reconoce precisamente este cambio al señalar que la integración con las aplicaciones es fundamental para que un servicio de inteligencia artificial pueda convertirse en un asistente capaz de funcionar a través del ecosistema completo del dispositivo.
El desafío será encontrar el equilibrio entre autonomía y control
Cuanto más puede hacer un asistente, mayor es también la importancia de controlar sus acciones.
Un sistema que únicamente genera una respuesta puede equivocarse en el contenido.
Un sistema que puede enviar un mensaje, comprar un producto, modificar una configuración o acceder a información almacenada puede provocar consecuencias distintas si interpreta incorrectamente una instrucción.
Por eso, la evolución hacia agentes capaces de operar entre aplicaciones plantea preguntas técnicas y regulatorias sobre permisos, autenticación, privacidad, trazabilidad, seguridad y supervisión humana.
La propia Comisión ha establecido mecanismos de consentimiento y requisitos de seguridad precisamente porque algunas de las funciones que pretende abrir tienen acceso a información y recursos especialmente sensibles.
Google tendrá que adaptar Android a una nueva realidad
Las medidas europeas no obligan a Google a abandonar el desarrollo de Gemini ni impiden que continúe creando nuevas funciones para Android.
Lo que establece la decisión es que, cuando determinadas funciones del sistema operativo estén cubiertas por las obligaciones de interoperabilidad, los servicios de terceros deberán poder acceder a ellas bajo condiciones efectivas y no discriminatorias.
La Comisión también señala que Google seguirá pudiendo desarrollar y añadir nuevas funcionalidades. Sin embargo, cuando una nueva funcionalidad corresponda a alguna de las características cubiertas por la decisión, deberá ponerse a disposición de terceros cuando esté disponible para los servicios propios de Google.
De esta forma, el debate no gira solamente alrededor de Gemini, sino sobre quién puede utilizar las capacidades fundamentales de un sistema operativo cuando esas capacidades son necesarias para desarrollar nuevos servicios de inteligencia artificial.
¿Qué puede cambiar en los próximos años?
Si la implementación se desarrolla de acuerdo con el calendario establecido, los teléfonos Android vendidos y utilizados en la Unión Europea podrían experimentar un cambio importante en la relación entre los asistentes de inteligencia artificial y las aplicaciones.
La diferencia podría pasar de elegir entre diferentes chatbots a elegir entre diferentes agentes capaces de actuar sobre el teléfono.
Un usuario podría tener un asistente especializado en traducción, otro para productividad, otro integrado con determinados servicios y otro desarrollado por un fabricante o proveedor independiente, con diferentes capacidades y permisos.
La Comisión busca precisamente que los proveedores externos puedan desarrollar servicios capaces de ofrecer experiencias profundamente integradas en Android, en lugar de quedar limitados a las funciones disponibles para una aplicación convencional.
El proceso, sin embargo, todavía tiene por delante varios años de implementación técnica. Android 18 representa el primer gran plazo para la mayoría de las medidas, mientras que algunas capacidades relacionadas con la activación simultánea mediante voz llegarán hasta Android 19.
Una nueva etapa para la inteligencia artificial móvil
La decisión de la Unión Europea llega en un momento en el que la inteligencia artificial está dejando de ser únicamente una herramienta para generar contenido y empieza a convertirse en una tecnología capaz de coordinar acciones digitales.
La diferencia es fundamental: una inteligencia artificial que escribe un correo ayuda al usuario; una inteligencia artificial que puede redactarlo, abrir la aplicación correspondiente y enviarlo bajo autorización comienza a actuar como un agente.
Europa ha decidido que el acceso a las funciones necesarias para desarrollar este tipo de servicios no quede concentrado exclusivamente en los servicios de la empresa que controla el sistema operativo.
Por ahora, el proceso se encuentra en una fase de implementación. Google deberá adaptar Android a las medidas adoptadas por la Comisión y posteriormente demostrar su funcionamiento mediante los mecanismos de seguimiento establecidos.
El resultado podría determinar buena parte de cómo funcionarán los asistentes de inteligencia artificial en los teléfonos europeos durante los próximos años: no solo como sistemas capaces de conversar con el usuario, sino como herramientas capaces de entender el contexto, utilizar aplicaciones y ejecutar tareas en su nombre.
