Por Nilsa Villota
Nariño se acerca a una nueva elección legislativa en medio de una sensación compartida: cansancio frente a una representación política que durante años ha hablado del territorio sin conocerlo a fondo y ha prometido soluciones sin entender sus verdaderas causas. En este contexto, analizar con rigor los perfiles que aspiran a la Cámara de Representantes no es un ejercicio partidista, sino una responsabilidad ciudadana.
Tras revisar trayectorias, hojas de vida y recorridos personales, considero que el perfil de Fernando Ramírez destaca entre las opciones actuales. No se trata de una figura construida desde la retórica tradicional, sino de una persona que ha forjado su camino desde el trabajo constante, con disciplina y responsabilidad, en contacto directo con la realidad económica y social del territorio.
Fernando Ramírez representa algo que Nariño ha reclamado por mucho tiempo: independencia de criterio y de visión. Su trayectoria no se ha construido dentro de la política tradicional, sino desde el sector privado, donde se aprende a tomar decisiones con rigor y sentido práctico. Llega con la experiencia de asumir responsabilidades reales, enfrentar contextos económicos complejos, comprender el valor del cumplimiento, convivir con la informalidad y perseverar sin privilegios, con una mirada cercana a los desafíos del desarrollo regional.
Como líder social y ciudadana de Nariño, me duele profundamente ver cómo nuestro departamento sigue atrapado en rezagos históricos que limitan su progreso. Infraestructura deficiente, abandono productivo, baja competitividad y una desconexión persistente entre el Estado y las realidades del sur del país no son conceptos abstractos; son situaciones que afectan la vida cotidiana de miles de familias.
Por eso considero que Fernando Ramírez puede convertirse en una voz necesaria en la Cámara de Representantes. Una voz del sur que interprete a Nariño con conocimiento, respeto y carácter, y que ayude a que el departamento se haga sentir en los escenarios nacionales. Una representación que entienda que el desarrollo no se decreta, se construye con coherencia, trabajo y decisiones responsables, pensadas desde el territorio.
Nariño necesita menos discursos y más comprensión de su realidad. Necesita representantes que sepan escuchar, pero también decidir con responsabilidad y visión de largo plazo. Desde esa convicción, Fernando Ramírez es una voz esperanzadora para Nariño, una voz trabajadora, diversa y resiliente, una persona que representará con decoro en el Congreso de la Republica al Departamento, capaz de defender con firmeza, serenidad y compromiso autentico.




