Gabriel Barrero, director.

Una millonaria inversión perdió la Universidad Nacional sede Tumaco

La Universidad Nacional de Colombia enfrenta una grave crisis financiera y de planificación tras la reciente decisión de la ONG holandesa Invest International de cancelar una inversión de 12 millones de euros (aproximadamente 55.000 millones de pesos) destinada a la construcción de su Sede Tumaco.

Esta noticia, anunciada oficialmente a través de la Embajada de los Países Bajos en Colombia, resalta los graves problemas de gestión que han marcado el desarrollo del proyecto desde su inicio en 2016.

El acuerdo de donación, firmado el 29 de noviembre de 2016, prometía una colaboración significativa entre los Países Bajos y la Universidad Nacional para impulsar la educación en una región que ha enfrentado históricas dificultades económicas y sociales.

Colaboración

Sin embargo, la falta de avance en la ejecución de la obra, atribuida a múltiples retrasos y aplazamientos, ha llevado a la ONG a poner fin a su compromiso.

En un comunicado, Invest International explicó que, tras reiteradas faltas en el cumplimiento de los plazos acordados, no tenían más opción que cerrar la inversión.

A pesar de que la construcción de la sede comenzó hace seis años con un presupuesto inicial de 48 mil millones de pesos, las complicaciones surgieron rápidamente.

Uno de los obstáculos más significativos fue la constatación de que los diseños arquitectónicos no cumplían con las normas de sismo resistencia, un factor crítico en una región propensa a movimientos telúricos.

Oportunidad

Gabriel Barrero, el recién nombrado director de la Sede Tumaco de la Universidad Nacional, ha manifestado su preocupación por la situación, pero también ha señalado que aún hay una oportunidad para rescatar los fondos.

Según Barrero, hasta el próximo 18 de noviembre se abrirá una ventana de negociación con Invest International, donde podrían presentarse soluciones viables que retomen el interés de la ONG en el proyecto.

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Asegurar

La educación en Tumaco es esencial y se debe trabajar incansablemente para asegurar estos recursos. Esta inversión no solo representa un avance para la universidad, sino también una oportunidad para el desarrollo local.

Sin embargo, la situación plantea serias preguntas sobre la capacidad de gestión de la Universidad Nacional y su compromiso con el desarrollo de proyectos que son críticos para el bienestar de regiones marginadas.

Mientras tanto, la comunidad académica y la población de Tumaco permanecen en un estado de expectativa. La Sede Tumaco es vista como una oportunidad crucial para fomentar el acceso a la educación superior en una región que ha sido históricamente olvidada por el Estado.