Ricardo Sarasty

Una guerrilla venida a menos

Por: Ricardo Sarasty

¿Qué es la insurgencia? Se define como el levantamiento en contra de quien o quienes ejercen un poder o desconocimiento de la autoridad por parte de un grupo de personas. Toda acción insurgente connota una actitud rebelde originada en el descontento y la inconformidad con lo obrado por la elite gobernante, o como consecuencia del hartazgo ante tanta irregularidad cometida por aquellas personas consideradas autoridades. Por lo tanto, un insurgente es quien promueve y participa de las acciones que ponen en evidencia los abusos de poder, el desgreño administrativo, la injusticia y la falta de honradez de parte de aquellos que conforman el gobierno de un país o por que no de una empresa cualquiera, ahí esta el origen de los sindicatos, de los movimientos cívicos, de organizaciones barriales o veredales, cuyo origen no es mas otro que el de la protesta y la protesta es la concreción de la insurgencia.

No todo alzamiento, levantamiento o desconocimiento de la autoridad tiene que ser violento y con llevar a una lucha armada. Un ejemplo claro de ello es el levantamiento en contra de la corona inglesa organizado por Gandi o la lucha por igualdad derechos que tuvo al frente al pastor Martín Luther King. Los dos organizaron movimientos insurgentes y no requirieron de armas para primero hacerse oír y segundo poner a temblar al establecimiento conformado por la clase gobernante más los que cabalgan sobre ella. Por lo que comenten error craso aquellas personas que asocian la insurgencia necesariamente con grupos armados y acciones de guerra, no todo insurgente anda armado ni todo armado es insurgente. De igual manera no se pueden asociar sin justificación argumentada cualquier acto criminal con manifestaciones insurgentes.

Es de aceptar que han existido razones para que los movimientos insurgentes hayan terminado aceptando el uso de las armas como medio para poder ser atendidos, validados como voceros de ese sector de la sociedad descontento que se levanta para clamar por libertad, justicia, igualdad social. Lo han hecho y en su momento fue posible reconocerlos como insurgentes en tanto que sus acciones tenían como objetivo mostrar quienes eran los opresores, en donde se encontraban los únicos favorecidos por el régimen económico vigente y defender a los oprimidos puestos a la saga para que desde ahí únicamente produzcan. Así se aprecia desde las historias legendarias como la de Robín Hot hasta la revolución francesa, el levantamiento de las colonias americanas, la revolución mexicana que termina con la guerra contra de los Estados Unidos resumida en la palabra gringo que no es sino la castellanización de la expresión green go que se traduce en una frase insurgente para entonces: fuera gringo.

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Quizá sea de ahí, de esas situaciones insurgentes que terminaron en un enfrentamiento armado en tanto que la institucionalidad nunca escucho razones, de donde proviene la imagen del guerrero heroico: Simón Bolívar es un ejemplo como también lo son para los pastusos Agualongo, pero también Gonzalo Rodríguez y en otros ámbitos y épocas San Martín, José Martí. Augusto Cesar Sandino, el Che Guevara o José María Melo, el insurgente liberal que llegó a la presidencia de Colombia y que fue a terminar su vida como parte del ejercito revolucionario mexicano comandado por otro icono de la rebeldía latino americana Emiliano Zapata. Estos guerrilleros, que así se denomina al insurgente levantado en armas, tienen la estatura con la cual la historia de sus pueblos los reconoce y admira porque nunca se apartaron de las causas que los condujeron a apartarse del Estado para desconocerlo y combatirlo por no estar al servicio de los intereses de los sectores sociales hechos a un lado o avasallados. De ninguno de ellos se conoce que haya convertido su lucha en una empresa criminal privada,  @Ricard0