Un tinto informal con Monsieur CLAUDE TOULLIOU

JORGE HERNANDO CARVAJAL PÉREZ

En la cafetería frente a la Gobernación de Nariño, disfruto de la conversación de Monsieur Claude Toulliou, ese francés, nacido en el Distrito 14 de París,  que “ancló” hace 56 años en Pasto, hoy próximo a ser octogenario

A nuestro lado las voces van y vienen. Se habla de política, del Mundial de Fútbol y las posibilidades de la Selección Colombia y de expedientes judiciales mientras, de tanto en tanto, hacen su aparición los vendedores de ilusiones, encerradas en coloridos billetes de lotería.

Sobre nuestras cabezas, Carlos Gardel y Jorge Eliecer Gaitán, son testigos mudos de todo lo que se habla en el recinto.  Claude Toulliou, el hombre que durante más de medio siglo, ha sido uno de los principales impulsadores de la cultura en Pasto y Nariño, gestor de Correo del Sur, la publicación que año tras año, en los primeros días de diciembre, destaca a los personajes más destacados del departamento, me acaba de decir que este 2026, será la última edición de los premios Correo del Sur, luego de una vida y gestión que nos exigirían muchas páginas para contarla.

Pero, ¿quién es ese hombre delgado, de mirada nostálgica en sus ojos azules con los que, en su juventud como joven marino de su país, observó casi todos los mares del mundo y cantidades de exóticos países.? Me parece que el interrogante sobra, puesto que estoy convencido que, en Pasto, todos lo conocen, como una referencia en la promoción de la cultura en la región, una persona dotada de una amplia cultura.

-¿Es una decisión tomada?

-Si, me siento cansado, pero no quiero que Correo del Sur se acabe. Estoy buscando quien siga con esta publicación y los premios que han sido mi vida.

-Pero en este diciembre va a entregar los premios?

-Si, eso es que me he propuesto y lo vamos a hacer. Después me voy a dedicar a leer y escribir.

-Me imagino que se lo deben haber preguntado muchas veces, ¿pero como un parisino como usted llegó a Pasto, se enamoró de la ciudad y se quedó para siempre?

-El hecho no deja de tener su gracia, puesto que fue por una confusión mía. Estando de profesor en la Alianza Francesa con sede en Bogotá, un día llegó el padre Justino Revelo Obando, Decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Nariño en Pasto quien estaba buscando un profesor de francés. Entonces, el director me recomendó y me preguntó sí quería ir.

– ¿Había oído hablar de Pasto?

-La verdad nunca y lo que pasó es que yo al oír la palabra Pasto, pensé que se trataba del Liceo Francés Pasteur por lo que acepté de inmediato. Cuando 8 días después llegó la respuesta de que me aceptaban, mis compañeros me explicaron que Pasto era una ciudad y no tenía nada que ver con mi paisano Pasteur. Además, me dijeron que para qué me iba tan lejos.

-¿Recuerda la fecha en la que llegó a Pasto?

-Claro que sí, fue el 8 de agosto de 1980, cuando apenas tenía 23 años, lo que me convirtió en el profesor más joven en la historia de la Universidad de Nariño.

.¿Quiénes fueron sus compañeros?

-Recuerdo a Humberto Márquez Castaño, al escritor vallecaucano, Gustavo Álvarez Gardeazabal, a Álvaro Tenorio y Miguel Ángel Ochoa. Fue Humberto quien me empezó a enseñar hablar español.

-¿Cuánto tiempo estuvo en la Universidad de Nariño?

-Estuve 8 años, luego de los cuales no me renovaron el contrato. Para mí fue una injusticia promovida por un bloque socialista que en esos años tenía influencia en la Universidad de Nariño.

¿Qué pasó después?

-Vinieron tiempos difíciles. Fui profesor de Francés en varios establecimientos educativos de Pasto y luego fue topógrafo gracias a las enseñanzas de Rodrigo Espinosa, por lo que trabajé en la Tipografía Agualongo de Alonso Estrella, un arte que pude perfeccionar en la Imprenta Departamental, gracias a los gobernadores, Luis Ernesto Chávez y Álvaro Zarama Medina. A mí me gustaba aprender de todo y me acuerdo que cuando estaba en DIARIO DEL SUR, la diseñadora Anita Lucia Tumal, se ofreció a enseñarme a diagramar, pero al final no hubo tiempo.

-Usted es ampliamente conocido en Pasto por el periódico Correo del Sur y su premiación que es uno de los eventos culturales más reconocidos. ¿Cómo nació este proyecto?

-Se podría decir que la semilla fue cuando todavía trabajaba en la Universidad de Nariño y en junio de 1973 salió el primer número de la revista Courrier de Sud, fundada por mí. Era en francés, pero a partir de su tercer número pasó a llamarse Correo del Sur.

¿Cómo fue la idea de la premiación?

-Fue algo que nació conversando con el locutor Javier Olarte Olave y la primera entrega de los premios Correo del Sur, la hicimos en diciembre de 1975 en la  Biblioteca, Carlos César Puyana.

-¿Se acuerda quienes fueron los primeros premiados?

-Sí, en esa primera entrega, se reconoció el trabajo de Francisco “Pacho” Muñoz, Jaime Hoyos Montufar, Fray Guillermo de Castellana, Luis Pasos Moncayo con su Camerata del Aire y Manuel Segovia entre otros. “

-¿Usted también ha trabajado en los periódicos?

-SÍ, estuve vinculado a El Derecho y  a DIARIO DEL SUR. En DIARIO DEL SUR, hice crucigramas, sopas de letras, páginas culturales, fui director un tiempo de la revista Reto, fui corrector y como dicen ustedes me mamaban gallo, diciéndome que como era posible que un francés fuera corrector de un periódico en español.

-¿La publicación de Correo del Sur, le ha traído algunos problemas?

-Si, una vez uno de los columnistas del periódico, cuya esposa trabajaba en el Ejército, se ofendió bastante, porque el comandante la despidió. Entonces, sin que yo me diera cuenta, escribió en el Correo del Sur, una columna donde volvía nada al comandante, acusándolo de toda clase de cosas malas. Al día siguiente salió a todo lo ancho, en primera página de El Derecho,  “Comandante del Ejército pide explicaciones a extranjero”. Me acuerdo que en un momento dado, pensé que me iban a deportar…

-Y, ¿le ha pasado alguna anécdota con la entrega de los premios?

– Si, un día de la entrega de los premios fui en la mañana a recoger los diplomas en la Tipografía Agualongo y me encontré con el periodista Luis Bernardo Esparza, quien estaba furioso, porque según él, debió haber sido “El Periodista del Año”. La verdad es que sentí bastante miedo, puesto que Luis Bernardo había sido boxeador y en ese momento me sentí noqueado. En otra entrega de premios, tuvimos la idea de hacer el evento, como lo premios Oscar o sea con nominados y anunciar en el escenario, al ganador. Un periodista deportivo, quien creyó que iba a ganar, hizo el gasto de un lujoso vestido, con el que asistió  a la ceremonia, pero no ganó, pero yo si me gané un enemigo que en todos sus programas me atacaba.

-¿En los últimos tiempos, cuál ha sido su mayor dolor?

-La muerte de Johana Villota, quien durante 20 años nos acompañó como directora de Correo del Sur. Ella era una gran trabajadora, ampliamente conocedora de los temas culturales, poetisa, escritora y Gestora Cultural, quien se convirtió en el alma de la publicación y de la entrega de los premios. Es una pérdida que no dejaremos de lamentar.  

-¿Así como ha través de medio siglo ha entregado cantidades de premios, también a usted lo han reconocido?

-Sí, he recibido varias distinciones. Del Congreso de la República, de la Gobernación de Nariño, de la Asamblea y la Alcaldía de Pasto, que me declaró “Hijo Ilustre de Pasto” 

-¿Usted que ha estado metido en la cultura toda su vida, que libros recomienda leer?  

-Sí tengo tres libros preferidos que pienso volver a leer ahora que voy a descansar. Son “El Conde de Montecristo” de Alejandro Dumas, “Los Miserables” de Víctor Hugo y “El Perfume” del escritor alemán, Patrick Suskind. 

-¿Se arrepiente de algo en su vida?

De nada, creo que he sido una buena persona, honesta y honrada enemiga de la corrupción,  que siempre he buscado lo mejor para mi familia. Por eso diría que puedo resumir mi vida con estas dos palabras: “He cumplido”.

El dialogo ha terminado y me voy convencido que conversar con Monsieur Claude Toulliou, es escuchar la memoria viva de Pasto. Entre sorbos de tinto y relatos, comprendo que estoy frente a uno de esos hombres excepcionales cuya existencia termina convirtiéndose en patrimonio cultural de toda una región.

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