María Camila Ramos Unigarro no es solo una promesa de la música andina colombiana; es un talento que se viene construyendo desde muy pequeña, con disciplina, amor por el arte y una meta clara: seguir creciendo y llegar cada vez más lejos. A sus 11 años, esta joven artista ya ha sido seleccionada para participar en el Aniversario 50 del Festival de Música Andina Colombiana Mono Núñez, uno de los escenarios más importantes del folclore nacional.
Por segunda vez, María Camila representó a Pasto y al departamento de Nariño en el Encuentro Infantil Mateo Ibarra, dejando en alto el nombre de su tierra. Sin embargo, lejos de conformarse con lo alcanzado, la joven cantante tiene claro que este es solo el comienzo de un proceso artístico que continuará fortaleciéndose con miras al 2026, año para el cual proyecta nuevos retos, más preparación y mayores escenarios.
Desde temprana edad, María Camila ha demostrado un vínculo especial con la música colombiana. Su formación no ha sido improvisada; ha estado acompañada por estudio constante, ensayos disciplinados y el respaldo de su familia. En cada presentación evidencia seguridad escénica, afinación y una sensibilidad interpretativa poco común para su edad.
Acompañada en el piano por su padre, el maestro Alex Ramos, ha logrado consolidar un estilo propio dentro de la música andina. Su voz dulce pero firme, sumada a su capacidad de transmitir emociones, le ha permitido destacarse entre numerosos aspirantes infantiles de distintas regiones del país.
El festival, realizado en Ginebra, se convirtió en una experiencia enriquecedora que reafirmó su deseo de seguir preparándose. Para María Camila, cada escenario es una escuela y cada aplauso, un impulso para continuar perfeccionando su talento. “Amo la música colombiana y me siento orgullosa de representar a mi departamento”, expresa con convicción. Pero más allá de los reconocimientos, su historia es la de una niña que entiende que el talento se cultiva día a día. Por eso, su familia ha trazado una ruta de formación que incluye preparación vocal, fortalecimiento musical y participación en nuevos encuentros culturales. La meta es clara: llegar al 2026 con un nivel artístico aún más sólido, lista para asumir desafíos de mayor envergadura.



