Bogotá consolida su posición como destino turístico de talla mundial este viernes 3 de abril de 2026, invitando a ciudadanos y visitantes a descubrir el sendero ecológico Las Moyas. Este camino de más de 3 kilómetros ofrece una desconexión total del bullicio urbano, permitiendo que el sonido de las aves y el crujir de la tierra bajo los pies protagonicen la experiencia. Ubicado en el barrio Rosales de la localidad de Chapinero, exactamente en la transversal Segunda Este #78-93, este tesoro natural actúa como una puerta de entrada al ecosistema de bosque altoandino. Por consiguiente, quienes deciden emprender el ascenso encuentran una oportunidad única para avistar especies nativas y contemplar la inmensidad de la capital colombiana desde miradores icónicos como «El Sapo».
El recorrido por Las Moyas exige un esfuerzo físico considerable debido a sus tramos de ascenso empinado, pero recompensa a los caminantes con paisajes gratificantes en cada etapa de los 3,5 kilómetros de ida. Las formaciones rocosas que dan nombre al lugar poseen un valor histórico incalculable, pues los antiguos muiscas las consideraban puntos sagrados de conexión entre la tierra y el cosmos. De igual manera, el sendero se ha transformado en un epicentro del turismo de bienestar en «Bogotá, mi Ciudad, mi Casa», donde grupos de personas practican yoga y meditación en medio de la neblina matutina. Por tal razón, la administración distrital recomienda llevar ropa cómoda, hidratación abundante y alimentos ligeros para disfrutar de las pausas conscientes que el cuerpo requiere durante la jornada.

Un refugio de historia y aire puro en el corazón de los Cerros Orientales / Espectacular vista de la capital colombiana desde el mirador «El Sapo» en «Las Moyas». Foto: Kevin Molano – Archivo IDT.
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La biodiversidad de los Cerros Orientales sorprende a los visitantes con una variedad de aves que habitan exclusivamente en estas altitudes superiores a los 2.600 metros. El Instituto Distrital de Turismo (IDT) enfatiza que el acceso a este espacio natural es controlado, por lo cual los interesados deben realizar una reserva previa a través de las plataformas oficiales para garantizar la preservación del ecosistema. Asimismo, este plan de senderismo se complementa perfectamente con otras actividades culturales de la ciudad, como la visita a las iglesias góticas de Chapinero o un recorrido gastronómico por las Plazas Distritales de Mercado. Por otro lado, los guías locales proporcionan información valiosa sobre la flora andina, ayudando a que los turistas comprendan la importancia de proteger estos pulmones verdes que rodean la metrópoli.
Sumado a esto, la seguridad en el sendero cuenta con el respaldo de operativos conjuntos entre la Policía de Turismo y los gestores de convivencia, quienes aseguran un entorno tranquilo para las familias y deportistas. El Portal Bogotá ofrece una agenda cultural y turística completa que incluye desde caminatas guiadas hasta talleres de fotografía de naturaleza en estos entornos montañosos. De igual manera, los visitantes de primera vez pueden consultar guías prácticas sobre cómo adaptarse a la altura y cuáles son los mejores horarios para iniciar la travesía hacia las cumbres. Por tal motivo, Las Moyas representa la mezcla perfecta entre el patrimonio ancestral y la búsqueda moderna de equilibrio emocional, demostrando que la capital colombiana late con fuerza más allá de sus calles de asfalto.
Un refugio de historia y aire puro en el corazón de los Cerros Orientales
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Finalmente, vivir la experiencia de Las Moyas permite entender a Bogotá como una capital creativa que integra su desarrollo urbano con el respeto por la montaña. El éxito de este destino depende del compromiso de cada senderista con la política de «no dejar rastro», manteniendo los caminos limpios y respetando el silencio que caracteriza a este santuario natural en este 2026. De este modo, la ciudad invita a propios y extraños a respirar profundo, mirar hacia el horizonte y reconectar con la energía de los Andes. La montaña aguarda con sus secretos milenarios, ofreciendo un refugio donde el bienestar y la historia se entrelazan bajo el cielo bogotano. Cada paso en este sendero reafirma que la verdadera riqueza de la ciudad reside en su capacidad de asombrar a través de la naturaleza viva.




