Un municipio nariñense comienza a llamar la atención como destino para quienes buscan conocer de cerca la producción de café y las experiencias rurales. La actividad cafetera de la zona está vinculada a alrededor de 300 familias productoras y se combina con paisajes, gastronomía y experiencias relacionadas con el cultivo.
El turismo cafetero representa una alternativa para diversificar los ingresos de las comunidades y mostrar a los visitantes el proceso que existe detrás de una taza de café. La riqueza de los cafés especiales continúa siendo uno de los principales atractivos productivos de Nariño.




