Un presidente para todos

Luis Eduardo Solarte Pastás

Es innegable que, dentro del esquema político del país, el periodismo juega un papel demasiado importante. Es más, es uno de los mejores instrumentos existentes para que los partidos o movimientos políticos den a conocer su pensamiento doctrinario que tienen para la búsqueda del poder.

En ese sentido, colectividad política que no esté debidamente estructurada y fortalecida y, al no contar con el apoyo de los medios de comunicación, tiende a caer muy rápidamente en el olvido.

Muchos casos hemos visto en donde varios partidos o movimientos han desaparecido o han tenido que fusionarse entre sí para dar origen a otros, a fin de que sus dirigentes puedan sobrevivir políticamente.

Salvo contadas excepciones, los medios se reclaman ideológicamente de los partidos tradicionales liberal o conservador o de algún otro partido con ideología muy contraria o un tanto semejante a la de aquellos, como, por ejemplo: el Partido de la U, el Polo Democrático, Cambio Radical, Centro Democrático, Alianza Verde, Pacto Histórico, entre otros.

Sin embargo, poco a poco los medios de comunicación han comenzado a ceder en su actitud de órgano partidista, entendiendo que su lealtad está más de la opinión pública en general que de un directorio político.

Frente a esa realidad, en los últimos años la prensa, la radio, la televisión y el internet buscan ser más pluralistas. “Acogen informaciones y los hechos del campo político contrario. Hay una diferencia más clara entre la información y el comentario editorial, entre los hechos tal y como suceden y la interpretación o juicio sobre los mismos”.

A pesar de ese cambio de actitud que se intenta generalizar en los medios, no es conveniente sustraerse por completo de una verdad de a puño, es decir, que el periodismo colombiano se halla politizado, por cuanto aceptar lo contrario sería intentar tapar el sol con las dos manos, como se suele afirmar en el argot popular.

Frente a ese panorama, es fácil darse cuenta como en los recientes debates preelectorales se coadyuva a imponer o quitar candidatos a la presidencia. Todo ello dependiendo del interés que represente el candidato para los medios de comunicación.

Es así como a través de encuestas se respaldan, directa o indirectamente, a Federico Gutiérrez, Gustavo Petro, Sergio Fajardo o Rodolfo Hernández, etc. Esta situación en lugar de contribuir al fortalecimiento de nuestra democracia tienden a debilitarla. En razón de que al no haber existido una sincera independencia de los medios con las directrices políticas de los partidos o del candidato, quizás los haya conllevado a que no cumplir con una acertada función fiscalizadora y propiciar el pluralismo de ideas, tan esencial en un sistema democrático como el nuestro.

Este 29 de mayo, se elige en primera vuelta al próximo presidente de Colombia y, como dice ese gran maestro del periodismo, Javier Darío Restrepo, “ojalá que la información periodística que pudiesen haber recibido los ciudadanos, les ayude a valorar su voto, y a cambiar el clima de odios y de sectarismo que ha polarizado al país entre buenos y malos.

En consecuencia, por Colombia elijamos un buen presidente que represente a todos los colombianos.

Por: Luis Eduardo Solarte Pastás

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