Por más de 50 años Colombia estuvo inmersa en un periodo de guerra que afecto principalmente a las periferias del país, un conflicto que daño a la población civil y a gente inocente que quedo en medio de los enfrentamientos entre la guerrilla, la fuerza pública, los paramilitares y demás actores que acabaron con la paz del territorio; Hoy tras un proceso de paz esta situación ha mejorado, pero lo más importante es que ha dejado un legado que como colombianos debemos conocer y replicar.
Me refiero al informe elaborado por la Comisión de la Verdad, un trabajo que se realizó por más de tres años de escucha en los territorios, un proceso que le dio voz a quienes nunca fueron escuchados, pero que también conoció las versiones de quienes fueron victimarios, dándoles la oportunidad de reconocer sus acciones y garantizar un proceso de reparación con las víctimas.
En Nariño, alrededor de 1.400 personas se atrevieron a contar sus testimonios desgarradores de todo lo ocasionado por la guerra, con ello le han aportado significativamente a la construcción de la verdad, a la reparación colectiva, a la reconciliación y sobre todo a la no repetición. Este legado que queda es merecedor de que todos los colombianos lo conozcamos, porque por ahí dicen que el que no conoce su historia está destinado a repetirla.
Si bien la Comisión de la Verdad culmina su proceso en el mes de agosto, el informe elaborado por ellos es atemporal y nuestra responsabilidad como colombianos es conocerlo, replicarlo, y apropiarnos de él para lograr que este perdure en el tiempo, para que las futuras generaciones conozcan la historia de Colombia, la valentía de sus habitantes y el proceso de perdón y reconciliación que se ha gestado desde la firma del acuerdo de paz.
Este documento refleja el tesón de los colombianos que se atrevieron a hablar, a denunciar y a reconocer todas esas acciones violentas que ocasionaron tristeza, llanto, rencor, intranquilidad y muchas sensaciones más, pero que hoy le aportan a la paz, a la reconciliación y al perdón que este país tanto necesita.
No dejemos que un trabajo que ha costado tanto se quede simplemente en un documento escrito y en una página web que condensa todos los resultados de este arduo proceso, por el contrario, hagamos que este tenga resonancia y no solo a nivel nacional o internacional, sino que lo hagamos desde nuestros núcleos más cercanos, nuestras familias, amigos, barrios y sectores, que todos y cada uno de nosotros conozcamos esa interminable verdad del conflicto.
Por: Christian Benítez Ramírez

