En Milton, una casa construida en 1965 ha dejado de ser simplemente un espacio
habitable para convertirse en una obra total. El artista colombiano CH Pulgarín ha
intervenido cada rincón del inmueble, dando vida a un universo donde el arte no se
contempla: se habita.
La transformación va más allá de lo estético. Cada espacio nace no solo del color, las
siluetas y las texturas, sino también del amor y las memorias de una familia. Los espacios
invitan no solo a ser observados, sino a ser tocados, generando una experiencia sensorial
que conecta el cuerpo con el entorno de manera íntima y profunda.
En un gesto poco común dentro del mercado del arte contemporáneo, la propiedad fue
vendida en su totalidad como una única pieza artística. Este hito posiciona a Pulgarín
dentro de un grupo reducido de creadores capaces de trascender los formatos
tradicionales y llevar su obra al territorio de lo habitable, donde el arte deja de ser objeto
para convertirse en experiencia viva.
Reconocido por su lenguaje que fusiona el arte urbano con códigos de lujo, CH Pulgarín
ha construido una trayectoria internacional interviniendo esculturas, prendas,
automóviles de alta gama y ahora espacios arquitectónicos. Su trabajo ha captado la
atención de marcas globales como Aston Martin, Playboy, Corum, Nike, Ducati, BMW y
NASCAR, así como de figuras públicas como Paris Hilton, J Balvin, Ozuna, Grupo Firme,
entre muchos otros.
Con esta intervención, Pulgarín no solo redefine los límites entre arte, diseño y
arquitectura, sino que plantea una nueva forma de entender el hogar: como una obra que
respira, que guarda historias y que se experimenta desde todos los sentidos.


