Por Mauricio Fernando Muñoz Mazuera
En días pasados se conoció que al Concejo de Pasto llegó una iniciativa que busca la creación de un fondo de apoyo económico en favor de los artistas y cultores del carnaval, quienes hacen parte de nuestra mayor fiesta cultural. Dicho fondo se nutriría de un nuevo impuesto que, en principio, tendría como finalidad aportar a la llamada “gestión de calidad” del Carnaval de Negros y Blancos.
Personalmente, considero que esta es una idea totalmente desacertada, si se mantiene a las mismas personas que actualmente lideran Corpocarnaval. Aunque la iniciativa se presenta bajo el discurso de querer beneficiar económicamente a nuestro carnaval, no se puede desconocer que el problema de fondo no es la falta de recursos, sino el manejo que se viene dando a los dineros que ya llegan a esta corporación. A Corpocarnaval ingresan recursos importantes por diferentes conceptos, incluidos aportes por convocatorias de carácter nacional. Sin embargo, sobre estos dineros no existen cuentas claras ni una rendición transparente, situación que genera desconfianza entre los artistas, artesanos y la ciudadanía en general.
Crear un nuevo fondo que, eventualmente, termine siendo manejado por la misma corporación, sería uno de los mayores desatinos, pues abriría la puerta a que se sigan administrando más recursos de la misma manera en que hoy se vienen haciendo las cosas: mal. A pesar de los discursos oficiales que hablan de transparencia y de los supuestos grandes apoyos económicos que reciben los artesanos por sus creaciones, es innegable que estos recursos, en primer lugar, llegan a destiempo, y en segundo lugar, resultan insuficientes frente a las reales necesidades de los cultores y artesanos. Esta situación, a largo plazo, termina afectando la calidad que, paradójicamente, se dice querer fortalecer desde Corpocarnaval.
El desarrollo del más reciente Carnaval de Negros y Blancos ya nos dio señales claras de esta problemática. Un entramado burocrático excesivo dejó por fuera a varios artistas y, en otros casos, llegó incluso a asfixiar —en el buen sentido de la palabra— a cultores que optaron por no participar para evitar trámites interminables, papeleo innecesario y múltiples obstáculos derivados de una gestión deficiente. Si una de las misiones de Corpocarnaval es la gestión de recursos, no se puede pretender trasladar esa responsabilidad a los pastusos de a pie mediante nuevos impuestos. Por el contrario, su labor debería centrarse en fortalecer la consecución de recursos externos, optimizar los existentes y eliminar los llamados “gastos hormiga” que no aportan en nada al carnaval. Un ejemplo claro de ello es la organización de visitas de influencers que poco o nada contribuyen al fortalecimiento cultural de la fiesta y que, por el contrario, generan tensiones, molestias y rechazo en buena parte de la comunidad. Asimismo, se hace urgente una auditoría seria y profunda sobre los procesos, acciones y actividades que desarrolla Corpocarnaval. Existen espacios de formación y actividades en las que la corporación no tendría por qué intervenir y que, sin embargo, hoy hacen parte de su quehacer cotidiano, generando gastos sin sentido que no trascienden en beneficio real del carnaval.
Un llamado especial a los señores concejales: espero que la decisión de no apoyar este fondo no responda a cálculos políticos o coyunturales, sino a una lectura responsable de la realidad en la que se encuentra el Carnaval de Negros y Blancos, especialmente en lo relacionado con su organización. Más recursos no solucionarán el problema si no se corrige, de raíz, la manera en que se está administrando y pensando el carnaval.




