UN DIA COMO HOY

El enorme “ojo” que China construyó para escuchar el universo
Hace diez años, el radiotelescopio FAST captó sus primeras señales y abrió una nueva etapa para la astronomía

25 de septiembre de 2016. En una zona montañosa de la provincia china de Guizhou, un gigantesco instrumento científico comenzó una etapa histórica para la astronomía: el radiotelescopio FAST (Five-hundred-meter Aperture Spherical Telescope) tuvo su primera luz.

Conocido popularmente como el “China Sky Eye” (Ojo del Cielo de China), el instrumento tiene un reflector de 500 metros de diámetro, construido dentro de una depresión natural de origen kárstico. El proyecto fue concebido para captar señales de radio procedentes del espacio y estudiar fenómenos que no pueden observarse de la misma manera mediante los telescopios ópticos tradicionales.

Una estructura gigantesca

FAST cuenta con más de 4.450 paneles ajustables, que permiten modificar la superficie del reflector para orientar las observaciones. Su ubicación en una zona montañosa también ayuda a reducir las interferencias de radio producidas por la actividad humana.

La construcción comenzó oficialmente en marzo de 2011, después de años de estudios y selección del lugar. El Observatorio Astronómico Nacional de China señala que la idea de construir un gran radiotelescopio chino había sido planteada por científicos como Nan Rendong desde la década de 1990.

¿Qué busca en el espacio?

FAST está diseñado para estudiar objetos y fenómenos como púlsares, hidrógeno atómico y diferentes señales de radio procedentes del universo. Su elevada sensibilidad permite a los investigadores explorar regiones del espacio y fenómenos que requieren instrumentos capaces de detectar señales extremadamente débiles.

Aunque el radiotelescopio comenzó su etapa de observación en 2016, el proceso de puesta a punto continuó durante varios años. Finalmente, el proyecto superó la aceptación nacional en enero de 2020 y comenzó su operación formal.

Diez años después de aquella primera señal, FAST continúa siendo uno de los grandes instrumentos de la radioastronomía mundial y un ejemplo de cómo la ingeniería puede convertir una formación natural del terreno en una gigantesca ventana para estudiar el universo.
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