El corredor vial de Candelaria volvió a ser escenario de muerte. Allí, en la mañana del 11 de enero de 2026, fue hallado el cuerpo sin vida del suboficial del Ejército Nacional Erley Ortiz Ramírez, atacado con múltiples disparos que impactaron principalmente en su cabeza. La escena, descrita por testigos, revelaba un ataque directo y violento, sin margen de duda sobre la intención de los agresores.
Ortiz Ramírez se desplazaba en motocicleta cuando fue interceptado por hombres armados. La hipótesis inicial apunta a un asalto, pues la motocicleta desapareció del lugar. En el suelo quedaron objetos personales: casco, impermeable y documentos, piezas que confirmaron su identidad y dieron aviso a familiares y a la institución castrense.
El suboficial, adscrito al Batallón José Hilario López, era considerado disciplinado y responsable. Su muerte, ocurrida en un viaje personal hacia Pereira, golpea con fuerza a sus compañeros y a la comunidad.
Habitantes de la región insisten en que este tramo carretero se ha convertido en un corredor de atracos, robos y circulación de bandas delincuenciales. La ausencia de cámaras y la facilidad de escape de los agresores complican las investigaciones.
El asesinato de Ortiz Ramírez no es un hecho aislado: es reflejo de un orden público deteriorado, donde la violencia se instala como sombra permanente en las carreteras del Valle.




