El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que las próximas fases del plan de paz contemplan el desarme total de Hamas y la desmilitarización de la Franja de Gaza, incluso mediante el uso de la fuerza si es necesario. Netanyahu insistió en que su prioridad es la seguridad de Israel y recalcó que rechazó presiones internacionales durante la ofensiva, incluyendo las relacionadas con la invasión de Rafah y la toma de zonas estratégicas en Gaza. También confirmó que de los 48 rehenes aún retenidos por Hamas, 20 siguen vivos y 28 han muerto, esperando que todos sean devueltos a partir del lunes, coincidiendo con la festividad judía de Simjat Torá.
Como parte de la implementación del acuerdo de paz, Estados Unidos enviará 200 soldados a Gaza para colaborar en tareas humanitarias y de supervisión, trabajando junto a fuerzas de Egipto, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Estas tropas crearán un centro de coordinación civil-militar para garantizar la seguridad y el cumplimiento del cese al fuego. A la vez, la ONU anunció un plan de 60 días para llevar ayuda humanitaria, incluyendo 170.000 toneladas de alimentos y medicinas, y recuperar el sistema sanitario del enclave, devastado tras más de siete meses de bloqueo.
La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) manifestó su esperanza de poder reanudar operaciones en Gaza tras el alto el fuego, aunque expresó preocupación por no haber sido contactada aún por las partes firmantes del acuerdo. Su portavoz advirtió que sería “casi imposible” ejecutar una respuesta humanitaria de la magnitud requerida sin su participación. Mientras tanto, el ejército israelí ha pedido a los gazatíes evitar las zonas bajo control militar y ha iniciado un repliegue gradual desde áreas urbanas, permitiendo a algunos residentes regresar a sus barrios, aunque el desplazamiento entre el norte y el sur de Gaza sigue restringido.
A nivel internacional, China pidió que el alto el fuego se convierta en permanente y reiteró su apoyo a la solución de los “dos Estados”, mientras que Alemania anunció una conferencia de reconstrucción de Gaza junto con Egipto. Irán, por su parte, advirtió que la tregua podría derivar en un aumento de tensiones y ataques en otras zonas de Medio Oriente. En tanto, la Cruz Roja exigió que la liberación de rehenes y prisioneros se realice “con dignidad y seguridad”, en referencia al intercambio previsto de 47 rehenes israelíes por 2.000 prisioneros palestinos.
El acuerdo de paz, alcanzado bajo mediación internacional, marca el inicio de un proceso de desescalada tras más de dos años de guerra. Pese al optimismo de algunas potencias y organismos internacionales, persisten los desafíos logísticos y políticos para garantizar su cumplimiento. La comunidad internacional observa con cautela la implementación de este cese de hostilidades, que podría representar el primer paso hacia una paz duradera en la región, siempre que las partes respeten los compromisos adquiridos y se logre mantener la estabilidad en el terreno.

