Golpe al gigante del comercio electrónico ruso: drones ucranianos atacan cuatro centros de Ozon

Ucrania amplió este lunes su campaña de ataques con drones contra infraestructura logística y económica situada en territorio ruso. En esta ocasión, el objetivo fue Ozon, uno de los principales gigantes del comercio electrónico de Rusia, cuyos centros de distribución fueron atacados en distintas regiones del sur del país.

La propia compañía informó que cuatro de sus centros logísticos fueron objetivo de ataques con drones durante la madrugada del 24 de agosto de 2026. Los incidentes se registraron en Makhachkala, en Daguestán; Enem, en la región de Krasnodar; Adygeisk, en Adigueya; y Nevinnomyssk, en la región de Stavropol.

La ofensiva no se produjo de manera aislada. Durante el fin de semana, otros dos centros de Ozon, ubicados en las regiones de Samara y Oremburgo, también habían sido afectados por ataques con drones. De esta manera, seis instalaciones de la empresa han sido alcanzadas o puestas en riesgo desde el 22 de agosto, en una escalada que convierte a Ozon en el segundo gran operador ruso de comercio electrónico atacado sistemáticamente por Ucrania después de Wildberries.

Los ataques provocaron incendios, evacuaciones, suspensión temporal de operaciones y heridas entre trabajadores. Además, el impacto fue inmediato en los mercados financieros: las acciones de Ozon llegaron a desplomarse cerca de un 30% durante la jornada del lunes, mientras que los títulos de AFK Sistema, uno de sus principales accionistas, también sufrieron fuertes pérdidas.

¿Qué ocurrió en los cuatro centros de Ozon?

Los incidentes registrados durante la madrugada del lunes presentaron diferentes niveles de afectación.

En Makhachkala, capital de Daguestán, un ataque con drones provocó un incendio en uno de los centros logísticos de Ozon. La compañía señaló que varias personas resultaron heridas, aunque sus vidas no estaban en peligro. Las operaciones en el complejo fueron suspendidas después del ataque.

En Enem, localidad situada en la región de Krasnodar, también se produjo un incendio de grandes dimensiones en una instalación logística de Ozon. El personal fue evacuado y, según la información disponible, no se reportaron víctimas en ese centro.

Los centros de Adygeisk, en la república de Adigueya, y Nevinnomyssk, en la región de Stavropol, fueron evacuados ante la amenaza de nuevos ataques. Ozon informó que esos dos establecimientos no habían sufrido daños materiales.

La diferencia entre estos cuatro casos es importante: no todos los centros sufrieron impactos directos ni todos registraron incendios. Algunos fueron evacuados como medida preventiva ante la amenaza de nuevos ataques.

Los ataques comenzaron dos días antes

La ofensiva contra Ozon había comenzado el 22 de agosto, cuando drones ucranianos alcanzaron un centro logístico de la empresa en Chapayevsk, región de Samara.

El gobernador regional, Viacheslav Fedorishchev, confirmó entonces que drones habían alcanzado una instalación industrial y un almacén perteneciente a Ozon. La empresa informó posteriormente que había suspendido las operaciones en su centro logístico de Chapayevsk y que se habían producido heridos como consecuencia del ataque.

El ataque de Samara fue particularmente relevante porque constituyó el primer golpe confirmado contra instalaciones de Ozon dentro de esta campaña. Hasta ese momento, la principal empresa rusa de comercio electrónico que había estado en el punto de mira de los ataques ucranianos era Wildberries.

Al día siguiente, el 23 de agosto, otro centro de Ozon fue afectado en la región de Oremburgo.

El gobernador regional, Yevgeny Solntsev, señaló que restos de drones habían alcanzado dos instalaciones industriales, entre ellas un almacén perteneciente a Ozon. La compañía evacuó a más de 300 trabajadores y suspendió temporalmente las operaciones del centro. Las autoridades rusas indicaron que no hubo personas heridas en ese incidente.

Con la sucesión de ataques en Samara, Oremburgo y posteriormente en cuatro centros del sur de Rusia, la campaña contra Ozon pasó en cuestión de tres días de ser un ataque puntual a convertirse en una operación contra varios nodos de su red logística.

¿Por qué Ucrania está atacando almacenes de comercio electrónico?

La cuestión central de esta ofensiva está en la consideración que Kiev hace de la infraestructura logística rusa.

Ucrania sostiene que determinados centros logísticos comerciales pueden formar parte de redes económicas y de suministro que contribuyen indirectamente al esfuerzo bélico ruso. El Ministerio de Defensa ucraniano ha defendido previamente una lógica similar para justificar los ataques contra instalaciones de Wildberries.

En el caso de Ozon, Kiev ha señalado que sus almacenes pueden albergar productos de uso dual y formar parte de cadenas logísticas que, según su argumento, también sirven a estructuras vinculadas al esfuerzo militar ruso.

La estrategia representa una ampliación significativa del campo de batalla. En lugar de limitar los ataques a instalaciones militares tradicionales, refinerías, depósitos de combustible o fábricas relacionadas directamente con la industria de defensa, Ucrania está tratando de afectar infraestructura económica y logística que considera relevante para la capacidad de Rusia de sostener una guerra prolongada.

Esta estrategia también tiene un componente económico. Los grandes marketplaces rusos dependen de enormes redes de almacenes para almacenar mercancías, preparar pedidos y trasladarlos a puntos de distribución. Golpear esos nodos puede generar retrasos, pérdidas de mercancía, cancelaciones de pedidos y mayores costos de transporte.

El precedente de Wildberries

Los ataques contra Ozon tienen como antecedente inmediato una campaña mucho más prolongada contra Wildberries, el mayor marketplace ruso.

Desde julio, las fuerzas ucranianas han atacado numerosos centros logísticos de esa compañía. El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) señaló que, para mediados de agosto, siete de los diez mayores centros logísticos de Wildberries habían sido alcanzados y habían dejado de operar.

La ofensiva contra Wildberries ha sido presentada por Kiev como una forma de afectar las redes logísticas que contribuyen al esfuerzo bélico ruso. De acuerdo con el análisis del ISW, estos ataques también obligan a Moscú a utilizar recursos de defensa aérea para proteger infraestructura ubicada lejos del frente.

El paso de Wildberries a Ozon muestra que la estrategia no se limita a una sola empresa. Los dos grandes marketplaces rusos cuentan con extensas redes de distribución que atraviesan numerosas regiones del país.

Para Ucrania, atacar estos centros puede tener una doble consecuencia: reducir la capacidad logística de determinadas cadenas económicas y obligar a Rusia a dispersar sus sistemas de defensa aérea para proteger infraestructura situada en la retaguardia.

El impacto económico comenzó inmediatamente

Los mercados financieros reaccionaron con fuerza a la noticia.

Las acciones de Ozon llegaron a caer alrededor de 28% durante la jornada del 24 de agosto, aunque posteriormente recuperaron parte de las pérdidas. Reuters informó inicialmente de una caída cercana al 12% tras conocerse los nuevos ataques, mientras que durante la sesión la caída llegó a aproximarse al 30%.

La presión también alcanzó a AFK Sistema, uno de los principales accionistas de Ozon. Sus acciones llegaron a perder más de un 13% según Reuters, mientras otros reportes del mercado ruso registraron descensos todavía mayores durante los momentos de mayor presión vendedora.

La reacción refleja la preocupación de los inversores por la posibilidad de que los ataques se prolonguen y terminen afectando de forma más permanente la capacidad de Ozon para almacenar mercancías y procesar pedidos.

Sin embargo, una caída bursátil no significa que la empresa haya perdido una proporción equivalente de sus activos físicos. La cotización refleja expectativas sobre los beneficios futuros, los riesgos operativos y la confianza de los inversores.

Una red logística difícil de sustituir rápidamente

Los grandes marketplaces necesitan una infraestructura altamente coordinada.

Un pedido realizado por un consumidor puede depender de que un producto esté almacenado en una determinada instalación, sea recogido por trabajadores, clasificado, transportado a otro centro y posteriormente enviado al cliente.

Por esa razón, un ataque contra un centro logístico no necesariamente paraliza toda la empresa, pero sí puede obligarla a modificar rutas y redistribuir inventario.

Ozon ha utilizado precisamente esta estrategia después de los ataques anteriores. La compañía indicó que los productos almacenados en centros afectados podían ser retirados temporalmente de la plataforma y que determinados pedidos podían ser cancelados y reembolsados mientras se reorganizaban las operaciones.

Esta capacidad de redistribución constituye uno de los principales mecanismos de resistencia de las plataformas de comercio electrónico. Una empresa con múltiples almacenes regionales puede trasladar parte de sus operaciones a otras instalaciones, aunque eso implica mayores distancias, costos adicionales y posibles retrasos.

El ataque también golpeó la confianza empresarial

Más allá de los daños físicos, la campaña tiene un efecto psicológico sobre el sector empresarial ruso.

Durante buena parte de la guerra, muchas empresas situadas lejos de las zonas fronterizas habían operado bajo la expectativa de que la distancia geográfica ofrecía un cierto nivel de protección. Los ataques ucranianos de largo alcance han reducido esa sensación de seguridad.

El fenómeno ya había quedado patente con los ataques contra Wildberries, cuyos grandes centros logísticos situados en la región de Moscú también fueron alcanzados. El ISW ha señalado que la incapacidad rusa para proteger todos estos centros demuestra las dificultades de Moscú para cubrir con defensas aéreas una infraestructura económica cada vez más extensa.

Para las empresas, esto puede traducirse en mayores gastos de seguridad, seguros, sistemas de detección, evacuación y protección de mercancías.

También puede obligar a las compañías a replantearse dónde construyen nuevos almacenes y cómo distribuyen sus inventarios.

Los ataques se producen en medio de una escalada de la guerra aérea

La ofensiva contra Ozon forma parte de una oleada mucho más amplia de ataques con drones.

El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber derribado 457 drones ucranianos durante la noche del 21 al 22 de agosto, mientras las autoridades regionales reportaban ataques contra instalaciones industriales y otros objetivos.

Ucrania, por su parte, ha incrementado progresivamente la utilización de drones de largo alcance capaces de alcanzar objetivos situados a cientos de kilómetros de la línea del frente.

La lógica es diferente a la de una operación convencional. En lugar de utilizar grandes cantidades de aviones tripulados o misiles extremadamente costosos para atacar cada objetivo, los drones permiten realizar ataques más frecuentes y distribuirlos por diferentes regiones.

La consecuencia es que Rusia se enfrenta al desafío de defender una enorme extensión territorial.

También hubo víctimas civiles durante la misma oleada de ataques

Aunque los centros de Ozon fueron uno de los principales objetivos de la ofensiva, los ataques del 24 de agosto también tuvieron consecuencias sobre población civil.

En la región de Krasnodar, los restos de un dron alcanzaron un centro privado de cuidado infantil. Según Reuters, tres adolescentes murieron y otras ocho personas resultaron heridas, entre ellas siete menores, de acuerdo con las autoridades rusas.

Es importante diferenciar este episodio de los incidentes registrados directamente en los almacenes de Ozon. Las víctimas del centro infantil no fueron reportadas como trabajadores de Ozon ni como consecuencia directa del impacto sobre uno de sus centros logísticos.

La coincidencia temporal, sin embargo, evidencia el riesgo que supone la intensificación de los ataques con drones sobre zonas situadas lejos del frente.

Rusia condena los ataques contra infraestructura comercial

Moscú ha denunciado los ataques y sostiene que Ucrania está ampliando deliberadamente sus objetivos hacia infraestructura que considera civil.

El Kremlin ha criticado la campaña contra las grandes empresas de comercio electrónico y ha advertido que Rusia continuará respondiendo militarmente.

El presidente Vladímir Putin también ha relacionado los ataques contra infraestructura económica rusa con una escalada de la guerra y ha anunciado medidas destinadas a proteger activos considerados estratégicos.

En paralelo, Putin emitió este 24 de agosto un decreto que permite al Estado asumir temporalmente el control de determinados activos de infraestructura crítica que sean considerados insuficientemente protegidos, en un contexto marcado por el incremento de los ataques ucranianos contra instalaciones logísticas, energéticas e industriales.

La medida muestra hasta qué punto la protección de la infraestructura económica se ha convertido en un asunto de seguridad nacional para el Gobierno ruso.

¿Qué puede pasar ahora con Ozon?

El principal interrogante es si los ataques contra Ozon continuarán.

La secuencia de los últimos tres días resulta significativa. El primer ataque confirmado contra un centro de Ozon ocurrió el 22 de agosto en Samara. Un día después fue alcanzado un almacén en Oremburgo. El 24 de agosto, cuatro centros más fueron objetivo de ataques o medidas de evacuación relacionadas con la amenaza de drones.

Esto apunta a una campaña mucho más amplia que un incidente aislado.

Si los ataques continúan, Ozon podría verse obligada a modificar sus rutas de distribución, trasladar inventarios y reforzar la protección de sus centros. También podría enfrentar costos adicionales por daños materiales, interrupciones de operaciones y seguros.

Para Rusia, el problema es todavía mayor: proteger todas las instalaciones logísticas de grandes empresas privadas requiere desplegar sistemas de defensa aérea en un territorio enorme.

Una nueva dimensión de la guerra económica

El caso de Ozon demuestra cómo la guerra entre Rusia y Ucrania continúa extendiéndose hacia ámbitos que hasta hace pocos meses parecían alejados de las operaciones militares tradicionales.

Los almacenes de comercio electrónico son instalaciones civiles desde el punto de vista de su actividad comercial, pero Ucrania sostiene que determinadas redes logísticas tienen importancia para el sostenimiento económico y militar ruso.

La discusión sobre qué constituye un objetivo legítimo en una guerra moderna será, por tanto, cada vez más relevante.

Mientras Kiev intenta aumentar el costo económico de la invasión rusa mediante ataques de largo alcance, Moscú trata de proteger una infraestructura cada vez más extensa y responder mediante nuevos ataques contra Ucrania.

En este escenario, Ozon se ha convertido en uno de los nuevos símbolos de la expansión de la guerra hacia la infraestructura económica rusa.

Por ahora, la compañía intenta mantener sus operaciones mediante la redistribución de mercancías y la utilización de otros centros logísticos. Pero la sucesión de ataques en apenas tres días evidencia que la amenaza para las cadenas de distribución rusas ya no se limita a las zonas próximas a la frontera.

La ofensiva contra Ozon, además, llega después de semanas de ataques contra Wildberries. Esto sugiere que las redes de comercio electrónico pueden convertirse en un frente cada vez más importante de la estrategia ucraniana para presionar la economía rusa y dificultar la capacidad de Moscú para mantener su infraestructura logística durante una guerra que se aproxima a cuatro años y medio de duración.

Nota de contexto: la información sobre ataques en territorio ruso procede principalmente de comunicados de Ozon, autoridades regionales rusas, Reuters y otros medios internacionales. Algunas afirmaciones sobre la finalidad militar de los centros proceden de las autoridades ucranianas y deben entenderse como la posición de Kiev, no como un hecho independiente plenamente verificado.

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