La crisis institucional en la Universidad Nacional de Colombia volvió a escalar en febrero de 2026 tras el regreso de José Ismael Peña a la rectoría por orden judicial. A las protestas iniciadas en Bogotá y por estudiantes de posgrado, ahora se sumaron los estudiantes de la sede Medellín, quienes declararon paro académico en rechazo a la decisión.
Un fallo judicial que reactivó el conflicto
El origen de la nueva ola de protestas está en una sentencia del Tribunal Superior de Bogotá, que ordenó restituir a Peña como rector en un plazo de 48 horas. La decisión fue acatada por el Consejo Superior Universitario, que formalizó su posesión el 19 de febrero de 2026.
El fallo responde a una tutela interpuesta por el propio Peña, en medio de una disputa jurídica que se arrastra desde 2024, cuando su designación como rector generó fuertes cuestionamientos por parte de estudiantes y sectores académicos.
Medellín se suma al paro nacional
Inicialmente, la protesta fue liderada por estudiantes de posgrado y por la sede Bogotá, donde se decretó paro indefinido desde el 17 de febrero.
Sin embargo, en las últimas horas, la sede Medellín decidió sumarse al cese de actividades, ampliando el alcance de la movilización estudiantil.
Los estudiantes argumentan que el regreso de Peña desconoce la voluntad de amplios sectores de la comunidad universitaria y cuestionan la legitimidad del proceso de elección. Además, exigen su renuncia y la implementación de mecanismos más participativos para la designación del rector.
El paro de posgrados, por ejemplo, fue definido inicialmente hasta el 24 de febrero, aunque no se descarta su extensión dependiendo del desarrollo de las negociaciones.
Una universidad dividida
Pese al crecimiento del paro, la respuesta dentro de la universidad no ha sido uniforme. En la sede Manizales, la asamblea estudiantil decidió mantener la normalidad académica y no sumarse a las protestas.
Incluso en Bogotá han surgido voces críticas frente al paro. Algunos estudiantes aseguran que la decisión no representa a la mayoría y advierten sobre el impacto académico de suspender actividades, incluyendo retrasos en el semestre.
Renuncias y crisis institucional
El regreso de Peña no solo ha provocado protestas estudiantiles, sino también un remezón administrativo. En la sede Medellín, varios directivos presentaron su renuncia colectiva el mismo día en que se formalizó su llegada al cargo, reflejando la tensión interna en la institución.
Este episodio se suma a una crisis que lleva casi dos años, marcada por decisiones contradictorias, fallos judiciales y disputas entre el Gobierno, el Consejo Superior y la comunidad académica sobre el modelo de gobernanza universitaria.
Un conflicto de fondo: autonomía vs. legalidad
Más allá del caso puntual de Peña, el conflicto refleja un debate estructural:
- Por un lado, quienes defienden la legalidad de su nombramiento por parte del Consejo Superior.
- Por otro, sectores estudiantiles y académicos que priorizan mecanismos participativos como consultas internas, aunque no sean vinculantes.
Esta tensión ya había provocado protestas masivas en 2024 y ahora vuelve a poner en jaque la estabilidad de la principal universidad pública del país.
Claves para entender la situación
- El regreso de Peña es resultado de una orden judicial obligatoria.
- El paro inició en Bogotá y posgrados, y ahora se extiende a Medellín.
- Hay división interna: algunas sedes y estudiantes no apoyan el cese.
- La crisis combina factores legales, políticos y de gobernanza universitaria.




