La crisis económica derivada de la «guerra arancelaria» y los constantes bloqueos en el Puente Internacional de Rumichaca han asestado un golpe demoledor al sector turismo y hotelero del departamento de Nariño. Lo que tradicionalmente es un flujo constante de visitantes ecuatorianos hacia Pasto e Ipiales, hoy se ha convertido en un paisaje de pasillos vacíos y reservaciones canceladas.




