En el corazón de la ‘Perla’ del Pacífico, el silencio del dolor fue reemplazado por el eco de la esperanza. La Alcaldía Distrital de Tumaco, bajo la dirección del alcalde Felix Antonio Henao Casanova, encabezó la conmemoración del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, una jornada que no solo cumplió con el mandato legal, sino que tocó las fibras más sensibles de la comunidad tumaqueña.
El evento, desarrollado en una estrecha articulación con la Mesa de Participación Efectiva de Víctimas y la Personería Distrital, se propuso como un hito en el proceso de sanación colectiva del territorio.
La jornada comenzó con una marcha solemne que recorrió las principales calles del distrito. Más de 200 personas, entre víctimas del conflicto, líderes sociales y funcionarios públicos, se congregaron portando prendas blancas, transformando el paisaje urbano en un río de paz.
Movilización
La movilización contó con la presencia activa de la Asociación Comunitaria de Mujeres y Población Desplazada “La Paz”, así como delegados de la Gobernación de Nariño a través de la Gerencia del Pacífico y efectivos de la Policía Nacional, quienes caminaron hombro a hombro con las familias que han sufrido el rigor de la guerra. Los mensajes en las pancartas eran claros: memoria para no olvidar y perdón para avanzar.
El punto de llegada fue el emblemático parque Colón, que bajo el lema “Caminando por la paz, la reconciliación y el perdón”, se transformó en un santuario de memoria. Allí, el alcalde Henao Casanova presidió uno de los momentos más significativos del día: la entrega simbólica de placas de reconocimiento.
Este gesto, más allá de ser un objeto físico, representó un acto de dignificación oficial hacia las familias. “Reconocer el dolor es el primer paso para sanarlo, y como administración, nuestro compromiso es que ninguna víctima se sienta sola en este proceso”, se enfatizó durante la entrega.
Espiritualidad
La espiritualidad, parte fundamental de la identidad del Pacífico, tuvo un lugar central. El acto litúrgico fue presidido por el obispo de la Diócesis de Tumaco, Franklin Betancourt. A través de la lectura de la Biblia y oraciones por la paz, se invitó a los asistentes a la reflexión profunda.
Uno de los momentos más conmovedores fue la construcción simbólica de un altar. Con la participación directa de las familias, se encendieron velas que formaron una gran cruz en el suelo, una luz que representó a los que ya no están y la guía para quienes siguen trabajando por la paz en sus barrios y veredas.
Esta jornada se realizó en estricto cumplimiento de la Ley 1448 de 2011, la cual reconoce el 9 de abril como la fecha para que el Estado y la sociedad civil se solidaricen con las víctimas.




