Trump resalta el tono respetuoso de su histórica llamada con Gustavo Petro y allana camino a reunión bilateral

En medio de una de las etapas más tensas de la relación bilateral entre Estados Unidos y Colombia, el presidente estadounidense Donald Trump calificó positivamente la llamada que sostuvo con su homólogo colombiano Gustavo Petro, destacando el tono respetuoso y constructivo del diálogo. La valoración la hizo pública el encargado de Negocios de Estados Unidos en Bogotá, John McNamara, durante una entrevista en el programa 6AM W con el periodista Julio Sánchez Cristo.

Según McNamara, Trump “valoró” no solo que se llevara a cabo la comunicación entre los mandatarios, sino también la manera en que se desarrolló. Esto ocurre luego de un periodo de tensiones diplomáticas profundas entre ambos países, marcado por acusaciones públicas, decisiones unilaterales y una notable escalada en el intercambio de declaraciones políticas.

La llamada —que tuvo lugar el 7 de enero de 2026 y se extendió alrededor de 45 minutos a una hora— representa la primera conversación directa de alto nivel entre Trump y Petro desde que el mandatario estadounidense regresó a la Casa Blanca en enero de 2025.

Una relación bilateral en crisis

Durante los meses anteriores, la relación entre Washington y Bogotá había sido una de las más tensas en décadas. Trump había hecho declaraciones públicas severas contra Petro, acusándolo sin pruebas de vínculos con narcotráfico y sugiriendo incluso la posibilidad de una intervención militar estadounidense en Colombia, en un contexto regional que también incluye la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por las fuerzas estadounidenses.

Estos intercambios deterioraron significativamente la relación, hasta el punto de que el gobierno de Trump incluyó a Colombia en una lista de países que —según Washington— no cooperan adecuadamente en la lucha contra el narcotráfico, lo que conllevó a la reducción de ayudas y cooperación tradicional en seguridad.

El papel de la llamada telefónica

La conversación fue impulsada por un intento de desescalar la crisis. Datos oficiales señalan que Petro fue quien solicitó el diálogo para explicar la situación de las drogas, así como otros temas controversiales que habían producido roces entre ambos gobiernos. Trump, por su parte, expresó públicamente que fue un “gran honor” hablar con Petro y que valoró especialmente el tono de la conversación.

John McNamara destacó que la llamada abre posibilidades reales para restablecer canales de comunicación y colaboración, especialmente en áreas de interés común como la seguridad regional y el combate al crimen organizado trasnacional. En sus declaraciones, también enfatizó la importancia de que ambos mandatarios puedan “hablar de manera privada sobre lo que no está bien en la relación y en lo que deben enfocarse”.

Hacia una reunión cara a cara

Tras la llamada, Trump anunció que planea recibir a Gustavo Petro en la Casa Blanca en Washington D.C. en un futuro cercano, con la intención de consolidar el diálogo bilateral y avanzar en temas que antes estaban estancados. Coordinaciones entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y la canciller de Colombia, Rosa Villavicencio, ya están en marcha para acordar fecha y agenda.

Este posible encuentro ha sido interpretado por varios analistas como una señal de que ambos gobiernos buscan una salida diplomática a la crisis, priorizando el camino del diálogo y la cooperación frente a confrontaciones públicas que habían marcado meses recientes.

Desafíos pendientes

Aunque la llamada y la valoración de Trump abrieron un nuevo capítulo, los desafíos estructurales en la relación bilateral permanecen:

  • La lucha contra el narcotráfico, que ha sido uno de los puntos más espinosos entre Washington y Bogotá.
  • Las tensiones por las políticas regionales en Venezuela y otros países vecinos.
  • La percepción pública y política en Colombia respecto a la intervención de actores externos en asuntos soberanos.

En ese contexto, analistas coinciden en que la llamada supone un gesto simbólico y pragmático que puede facilitar una nueva etapa de diálogo diplomático entre los dos países, siempre que ambos gobiernos mantengan la comunicación respetuosa que Trump destacó.

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