Donald Trump, presidente de los EE.UU. tras la intervención militar a Venezuela y que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Florez, quiere comprar a Groelandia.
La Casa Blanca reconoció este martes que Donald Trump y su equipo analizan varias fórmulas para hacerse con Groenlandia, y que entre las alternativas figura “el uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses”.
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, señaló que «siempre una opción a disposición del comandante en jefe» permanece sobre la mesa.
La cadena CBS indicó que «una posible compra, se evalúa la firma de un pacto de libre asociación».
También el medio informó que «la intención sería resolver la cuestión antes del fin del mandato, con una propuesta actualizada que los asesores presidenciales están preparando».

Groelandia no está en venta
Marco Rubio, confirmó que Estados Unidos y Donald Trump plantean una adquisición a través de mecanismos económicos.
Rubio no detalló el diseño técnico del plan y explicó que los principales asesores del mandatario trabajan en una propuesta para abordar la situación y presentarla en breve.
Según Trump «Los motivos para esta compra es la “seguridad nacional”, lo que ha encendido alarmas en Dinamarca y en las autoridades locales de la isla.
Tanto Copenhague como Nuuk han repetido que la isla “no está en venta” y han pedido el cese de las amenazas para evitar un aumento de la tensión.
La ministra de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, y el primer ministro danés han solicitado formalmente un encuentro tripartito con Washington para tratar el asunto.
Motzfeldt indicó que han pedido “solicitar una reunión ministerial a la brevedad posible” con el objetivo de bajar la escalada diplomática.
El primer ministro danés, Lars Løkke Rasmussen, confirmó el pedido y dijo que es necesario aclarar dudas. En sus palabras, hay urgencia por “pero tenemos que aclarar algunos malentendidos” entre las partes, según indicó tras el contacto con el Departamento de Estado estadounidense.
Reacción internacional:
Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido, expresaron su apoyo a Dinamarca y subrayaron que sólo el pueblo groenlandés y Copenhague pueden decidir el futuro de la isla.
“¡Ya basta!” así reaccionó el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielssen
Por su parte, Jean-Noel Barrot, ministro de Exteriores de Francia, reiteró que Groenlandia “no está a la venta” y ha hecho hincapié en que “pertenece a los groenlandeses”.
Así lo conformó quen entrevista con emisora Radio France, que “a medida que crece la intimidación”, Francia “quiere tomar medidas al respecto” y lo hará junto a sus «socios europeos”.
La primera ministra danesa advirtió que un ataque contra Groenlandia «podría significar el fin de la OTAN».
Para el ministerio de Relaciones Exteriores chino exigió a EE.UU. «dejar de usar la llamada amenaza china como excusa para buscar beneficios personales».
Groenlandia, con unos 57.000 habitantes y 2,1 millones de kilómetros cuadrados, depende en gran medida de la pesca y de las subvenciones danesas, que cubren cerca de la mitad de su presupuesto.

