El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este jueves 22 de enero de 2026 en el Foro Económico Mundial de Davos la llamada Junta de Paz, una nueva y polémica iniciativa internacional que, según afirmó, trabajará en coordinación con Naciones Unidas, aunque ya ha despertado temores de que pueda convertirse en un competidor directo de la ONU.
Trump formalizó la creación del organismo con la firma de su carta fundacional durante una ceremonia respaldada por una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los mandatarios de Argentina, Paraguay y Hungría. El acto estuvo acompañado por mensajes de apoyo de su equipo, incluido el secretario de Estado, Marco Rubio, quien elogió al presidente estadounidense como “un líder de acción rodeado de líderes que creen en la acción”.
En su intervención, Trump abordó diversos focos de conflicto internacional, como la situación en Gaza, Irán, Ucrania y Venezuela, antes de detallar los principios básicos de la nueva Junta. Uno de los aspectos más controvertidos es el requisito económico para formar parte del órgano: los países que aspiren a un puesto permanente deberán aportar mil millones de dólares en efectivo.
El mandatario anunció además que ha extendido invitaciones a figuras clave de la política y la diplomacia mundial, entre ellas el presidente ruso, Vladímir Putin; el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski; el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu; y el papa León XIV.
Trump defendió que la Junta de Paz cooperará con Naciones Unidas y presentó el proyecto como un refuerzo de su imagen de mediador internacional, apenas un día después de haber retirado sus amenazas relacionadas con Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca que considera estratégico para la seguridad estadounidense.
Aunque el organismo nació inicialmente con el objetivo de supervisar la reconstrucción de Gaza tras el conflicto entre Israel y Hamás, sus estatutos no restringen su actuación a ese escenario. Esta amplitud de competencias ha generado inquietud entre analistas y diplomáticos, que ven en la Junta de Paz un posible intento de crear una estructura paralela capaz de disputar protagonismo a la ONU en la gestión de crisis globales.




