El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que tuvo una relación cordial y positiva con su homólogo colombiano, Gustavo Petro, durante su primer encuentro cara a cara en la Casa Blanca, luego de varios meses marcados por tensiones entre Washington y Bogotá. El mandatario estadounidense afirmó que, pese a no haber tenido una relación cercana previa, la reunión transcurrió en buenos términos.
“Nos llevamos muy bien. Él y yo no éramos exactamente los mejores amigos, pero no me sentí insultado porque nunca lo había conocido. No lo conocía en absoluto, y nos llevamos muy bien”, expresó Trump ante periodistas pocas horas después del encuentro.
El presidente estadounidense señaló además que ambos gobiernos están trabajando en cooperación contra el narcotráfico y en la evaluación del levantamiento de sanciones impuestas a países de la región, en particular a Venezuela, un punto que se ha vuelto central en la agenda diplomática impulsada por Colombia.
Sanciones a Venezuela en la agenda bilateral
Según explicó el embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, durante la reunión se abordó la posibilidad de levantar o flexibilizar sanciones a Venezuela, especialmente aquellas que impiden relaciones comerciales entre empresas colombianas y la estatal petrolera venezolana PDVSA.
De acuerdo con el embajador, este tema hace parte de conversaciones regionales más amplias y de los esfuerzos del gobierno colombiano por reactivar circuitos económicos legales en la frontera, particularmente en el sector energético. La eventual flexibilización permitiría que petroleras colombianas establezcan vínculos con empresas venezolanas, reactivando una infraestructura que hoy se encuentra subutilizada.
Balance positivo desde la Casa de Nariño
Por su parte, el presidente Gustavo Petro calificó como “positiva” su primera reunión cara a cara con Trump y destacó el tono del diálogo, a pesar de las diferencias existentes entre ambos gobiernos.
“La impresión que tengo de una reciente reunión, de hace apenas unas horas, es positiva, en primerísimo lugar”, declaró Petro en rueda de prensa tras el encuentro.
El mandatario colombiano reconoció que existen diferencias en la forma de entender problemas como el narcotráfico, pero subrayó que esas divergencias no impidieron encontrar puntos de convergencia. Según explicó, la conversación se desarrolló a partir de aquello que une y separa a ambos países.
Narcotráfico, libertad y puntos de coincidencia
Petro señaló que hay “confusión en torno a la realidad” del narcotráfico y distintas líneas de interpretación sobre cómo enfrentarlo, pero afirmó que la discusión permitió identificar valores compartidos.
“Nos agarramos de eso, que nos junta y que nos separa. ¿Qué nos junta? La libertad. Lo que nos junta es la libertad, y ahí empezó la conversación”, explicó el jefe de Estado colombiano.
En ese marco, ambos gobiernos coincidieron en la necesidad de mantener la cooperación en la lucha contra el narcotráfico, aunque desde enfoques que el propio Petro ha planteado como diferentes a los tradicionales, priorizando inteligencia, cooperación internacional y soluciones estructurales.
Trump como mediador regional
Durante el encuentro también se confirmó que Trump aceptó mediar en la disputa arancelaria entre Colombia y Ecuador, un gesto que el gobierno colombiano interpreta como una señal de apertura al diálogo regional y al fortalecimiento del papel de Estados Unidos como actor diplomático en América Latina.
Este ofrecimiento se suma a la discusión sobre Venezuela y las sanciones, consolidando la reunión como un espacio no solo bilateral, sino también de proyección regional, en el que Colombia busca posicionarse como un puente entre Estados Unidos y los países vecinos.
Un nuevo clima en la relación bilateral
En conjunto, las declaraciones de Trump, Petro y el embajador García-Peña muestran un cambio de tono en la relación entre Colombia y Estados Unidos, marcado por un diálogo directo, reconocimiento de diferencias y disposición a explorar salidas conjuntas en temas sensibles como el narcotráfico, las sanciones y la integración regional.
Aunque no se anunciaron decisiones inmediatas, el encuentro dejó abierta la posibilidad de revisar políticas vigentes y avanzar hacia acuerdos que impacten no solo la relación bilateral, sino también la estabilidad económica y política de la región.




