El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, anunció este sábado que, tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro, Washington gobernará temporalmente Venezuela hasta que se concrete una transición política “segura y adecuada”. La declaración se dio en una conferencia de prensa en su residencia de Mar-a-Lago, Florida, después de que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación de gran escala en Caracas que resultó en la detención del líder venezolano y su esposa.
Trump aseguró que Estados Unidos dirigirá el país sudamericano “hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata”, aunque no ofreció detalles precisos sobre la duración de ese control ni la forma en que se ejercerá el gobierno directo. El mandatario afirmó que su objetivo es que Venezuela alcance “paz, libertad y justicia” y mencionó que muchos venezolanos que actualmente viven en Estados Unidos desean regresar a su país.
La operación militar y de seguridad, descrita por Trump como una “acción coordinada con la aplicación de la ley”, se produjo en medio de explosiones que se escucharon en la capital venezolana horas antes del anuncio oficial. Testigos reportaron fuertes detonaciones y columnas de humo en distintas zonas de Caracas durante la madrugada.
El presidente estadounidense no ofreció un cronograma claro sobre cuánto tiempo permanecerá su país en control de Venezuela ni cómo se integrarán autoridades locales o internacionales en el proceso de transición. Sin embargo, enfatizó la necesidad de evitar que un nuevo líder asuma sin garantías de estabilidad, justificando la intervención temporal como un paso necesario para garantizar un cambio ordenado.
La reacción internacional ha sido mixta y polarizada. Algunos gobiernos y analistas en Estados Unidos han respaldado el enfoque de Trump como una medida firme contra lo que califica de régimen autoritario y corrupto de Maduro. No obstante, numerosos líderes globales y organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por la soberanía venezolana y la legalidad de la intervención directa de Washington. Hasta el momento, no hubo una posición unificada de organismos multilaterales como las Naciones Unidas al cierre de la cobertura inicial.
Desde el año 2013, Maduro ha enfrentado sanciones internacionales por acusaciones de corrupción, violaciones de derechos humanos y manipulación electoral, y su gobierno nunca ha sido reconocido plenamente por Estados Unidos como legítimo. Las tensiones entre ambos países se han intensificado en los últimos años, con Washington llamando reiteradamente a una transición democrática en Venezuela.
Trump presentó el anuncio como un paso hacia una “nueva etapa” para Venezuela, aunque los detalles sobre la administración provisional aún son escasos y la situación está en desarrollo. Mientras tanto, la población venezolana y los actores políticos internos —tanto de la oposición como del chavismo remanente— observan con incertidumbre el despliegue estadounidense.

