La comunidad arhuaca de Serankwa, ubicada en el municipio de Aracataca (Magdalena), enfrenta una nueva tragedia en medio de la intensificación del conflicto entre el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, también conocidas como Los Pachenca. El 9 de marzo fueron asesinados tres indígenas, lo que obligó a la División de Aviación de Asalto Aéreo del Ejército Nacional de Colombia a realizar una operación humanitaria para evacuar a los habitantes, varios de ellos heridos y remitidos al Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche en Santa Marta.
Esta emergencia ocurre apenas un mes después de que 46 familias —entre ellas más de 60 niños— huyeran por hechos similares. Según líderes arhuacos, la situación ha sido reportada repetidamente a la fuerza pública y a entidades de derechos humanos sin que lleguen respuestas de fondo. Luis Salcedo Zalabata, gobernador del cabildo arhuaco en Magdalena y La Guajira, expresó su preocupación e insistió en que la vida y protección de los pueblos indígenas están en riesgo permanente.
La Defensoría del Pueblo de Colombia había alertado sobre el riesgo desde febrero, instando al Gobierno a aplicar de inmediato las medidas de protección recomendadas en su Alerta Temprana. A pesar de ello, cuando emitió su advertencia no había civiles afectados; un mes después, ya se contabilizan tres muertos, varios heridos y nuevas restricciones impuestas por los grupos armados en la zona.
La violencia en los alrededores de la Sierra Nevada no se limita a los enfrentamientos. Desde 2025 la Defensoría ha documentado prácticas de control social, humillaciones públicas y videos que muestran torturas que, según estándares internacionales, constituyen crímenes de guerra. Algunos de estos registros llegaron a manos de la ONU y no fueron divulgados por su gravedad. En los materiales publicados, miembros de la población civil aparecen obligados a admitir presuntas faltas frente a cámaras, mientras los grupos armados declaran su presencia en cada barrio.
La situación se agrava por el fracaso de los intentos de vincular tanto al Clan del Golfo como a las ACSN a la política de “Paz Total”, sin que los grupos redujeran su actividad criminal. Ante la crisis, el presidente Gustavo Petro afirmó que la fuerza pública retomó control territorial y aseguró que la Sierra Nevada no puede volver a quedar bajo dominio de actores ilegales. Ordenó operaciones directas del Ejército Nacional de Colombia para recuperar la zona.
La gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra Zúñiga, confirmó un operativo conjunto para evacuar heridos y buscar cuerpos, a la vez que se despliegan tropas en puntos críticos del territorio. Entre las zonas más afectadas se encuentra el Parque Tayrona, que permanece cerrado por combates recientes entre la fuerza pública y estructuras armadas ilegales.
Con las familias desplazadas a la espera de regresar a sus hogares, las autoridades enfrentan una presión creciente para frenar la escalada violenta y garantizar protección real a las comunidades indígenas y campesinas del departamento.




