Tránsito, ebriedad y terrorismo

El terrorismo se caracteriza por ser ejecutado por personas que no tienen claridad sobre el respeto al ser humano y utilizan cualquier mecanismo o artefacto para eliminar al otro, en … Leer más

Carlos Santa María.

El terrorismo se caracteriza por ser ejecutado por personas que no tienen claridad sobre el respeto al ser humano y utilizan cualquier mecanismo o artefacto para eliminar al otro, en un acto de irresponsabilidad social de alto calibre causando daño a la sociedad y familias enteras producto de sus acciones.

Usualmente se lo asocia con lo político ya que son perpetradas por individuos ligados a grupos ultraviolentos como Daesh- Estado Islámico o a hechos deleznables como el asesinato de palestinos en la Franja de Gaza principalmente.

Sin embargo, una de sus características fundamentales es el uso de utensilios para provocar terror en la comunidad, lo que puede hacerse semejante en una situación que se presenta a diario en un área muy sensible como es la referente a la movilización de la gente, caminando o en vehículos.

Toda persona que conduce bajo los efectos del alcohol se convierte en un terrorista en potencia puesto que sus actos usualmente terminan en lesiones personales a otros o a si mismo, incluso matando a los ocupantes del transporte utilizado. Por tanto, es un acto de violencia premeditado.

 

«El terrorismo se caracteriza por ser ejecutado por personas que no tienen claridad sobre el respeto al ser humano y utilizan cualquier mecanismo o artefacto para eliminar al otro».

 

La gran debilidad es tanto de la legislación que no es aplicada por los funcionarios de la justicia como son los tribunales o las secretarías de Tránsito, encargadas de velar por la vida de los seres humanos que viven en la urbe rural como urbana.

Los proyectos no han avanzado sustancialmente pese a que en décadas anteriores se realizó sólo un evento de carácter humanológico con el fin de concientizar a las autoridades y funcionarios de su importancia en la construcción de sociedades del buen vivir, respetando la integridad de las personas.

Actualmente el transeúnte debe cuidarse de no ser atropellado, aun cuando tiene la vía; debe temer que haya alguien borracho dispuesto a matar jóvenes y no tener sanción; los conductores correctos de cuidarse a sí mismo y acompañantes que saben de las agresiones de aquellos imbuidos de alcohol o que no respetan normas estrictas.

¡Es la hora de pensar!

Por: Carlos Santa María

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