La carta que Fernando Botero dirige a Efraín Ossa el 27 de mayo de 1951 constituye un testimonio excepcional de su etapa juvenil, en la que ya se perfilan con claridad tanto sus inquietudes estéticas como su concepción del arte. Escrita desde Bogotá, la misiva combina el tono afectuoso propio de la amistad con una reflexión intensa sobre la creación artística, el compromiso del artista y el rumbo que deseaba imprimir a su obra. No es un detalle menor que el propio Ossa había sido uno de sus primeros estimadores, al adquirir la acuarela La Plegaria (1949) por el precio simbólico de dos cajas de cigarrillos Pielroja, gesto que Botero recuerda implícitamente al agradecerle haber sido el primero en comprar una obra suya “porque la sintió”.
Desde el inicio, Botero sitúa su práctica dentro de una dimensión casi ética y espiritual: el arte aparece como una tarea ineludible, una forma de justificar la existencia mediante el trabajo constante y la aspiración a una “gran obra”. En el plano estético, la carta revela un momento de ruptura decisivo. Botero expresa su rechazo a lo que denomina un “París falso”, asociado a una pintura fría e impostada, y afirma en contraste una atracción profunda por el trópico, entendido como fuente de energía, color, sensualidad y potencia expresiva. En este contexto, su búsqueda se orienta hacia una síntesis entre modernidad y arraigo americano, donde un riguroso enfoque constructivo convive con una imaginería sensual y simbólica.
El artista describe además varias obras recientes que considera fundamentales en su evolución, como Fruta verde, Flautista, Frutas rojas y Cristo de la edad moderna. En ellas se advierte un interés creciente por la solidez de las masas, la intensidad cromática y el dramatismo formal, así como por la construcción de figuras de presencia casi escultórica. Acompañan la carta dos dibujos que denotan una figuración modernista, cercana a la de Pablo Picasso en Les Demoiselles d’Avignon, especialmente en la simplificación de las formas y en el recurso a rostros-máscaras con resonancias de la escultura africana. Botero valora estas obras como un punto de inflexión respecto a su producción anterior, a la que relativiza frente a lo que considera ya un “presagio poderoso” de su futuro artístico.
Transcripción de la Carta de Fernando Botero a la primera persona que adquirió una obra suya
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La carta también deja ver su postura frente al mundo del arte, en particular hacia los coleccionistas: distingue entre aquellos que adquieren obras por una auténtica sensibilidad y quienes lo hacen por razones sociales o de moda. Finalmente, menciona la inminente realización de su primera exposición en la Galería Leo Matiz, tras diversas dificultades, lo que marca un momento clave en la consolidación de su carrera.
Página 1 Bogotá mayo 27 – 51. Camarada: (1°) Recibe primero que todo un abrazo de tu amigo agradecido por el estímulo poderoso que has sido para nosotros, especialmente para Carlos [Carlos Martínez, ndr], que confiesa que la mitad de su obra se debe a ti, a tu ayuda. Son labores mundiales. Desde aquí diviso a Carlos, al gran Carlos, como un profeta poderoso con su barba larga como la de su querido Whitman. Y [va avivando] ese fuego. Me cuenta en su carta de su drama “Prometeo”. ¡Eso es él! un hombre un [encadenado] por la envidia, por la incomprensión y por su pobreza. Hay que [desatarlo] con libros [que se riegan] por todas partes, en poesía, en canciones “para […] más al hombre de los […]”. Nosotros los hombres que pensamos mundialmente, hasta cuando pensamos en lo más pequeño, sabiendo dignificarlo, debemos hacer una gran obra porque sino no se […] nuestro nacimiento. Llegamos a un estado de espíritu de que dejar de trabajar un momento es una traición al hombre de Dios. Por lo menos hay que darle una vida espiritual.
Página 2 Ahora, [continuando] este fuego y [recordando] que tu fuiste el primero que compraste un cuadro mío porque lo sentiste. (Porque esos que compran por compromisos sociales, o para [adornar], o por actualidad artística no son dignos de agradecimiento) paso a contarte algo de este periodo, la gran [jornada] de mi vida, la gran búsqueda, la felicidad y la plenitud en el alma que [excluye vacíos y desconfianzas]. – Que se es todo fé y [verdad] o no se es nada. – Han reunido una serie de cuadros de gran calidad artística que como [yo] digo producen felicidad o pavor y desencanto. Todo ha venido por medio de una serie de reacciones. Primero contra este París falso. Esto de bodegones [helados e impostados], lo mueven a uno a un amor profundo por el trópico, sus colores, sus fuerzas desbocadas, su barbarismo, su magia, su poesía. Empecé por una serie de desnudos tirados en las playas, luego entran a los bosques. Mujeres con papagayos, desnudas barbáricas y sensuales dentro de un constructivismo moderno y poderoso. Por último, todo concluyó
Página 3 con una gran “postal” (Carlos te contará) Aquí te va un esbozo de mi óleo “fruta verde” que es una masa sólida, es escultórico en que he unido entre cierto aire religioso egipcio un ímpetu sensual americano la figura en un rojo intenso sobre los grises verdosos del fondo hacen una armonización poderosa. “FRUTA VERDE” ÓLEO 1.00×0.70 Por último la fruta en una mano le da cierto aire de Eva americana. Es un cuadro plásticamente extraordinario. Estoy bien contento de el. En la página siguiente te esbozo dos obras mías. “Flautista” un óleo muy interesante colorísticamente y de un dibujo de mucho ritmo. La figura es de tamaño natural. Y “Frutas Rojas” – un desnudo extraordinario realizado en rojos quemados
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Página 4 azules profundos y [sienas] que por ahora son los colores con que más trabajo. Después del “Cristo de la edad moderna”, óleo de que doy noticia y esbozo a Carlos en su carta Surgido milagrosamente entre todas estas “debilidades parisiennes” como paradoja, es el mejor de mis cuadros. Lo importante es que sepan que lo que conocieron en Medellín no significa nada al lado de todo esto que ya es un presagio poderoso de mi futuro artístico. FRUTAS ROJAS 120X100 Como ves es un desnudo dramático, pero un dramatismo formal, no anecdótico. Lo que dicen los que han visto este, uno de mis mejores cuadros dicen que es una verdadera pantera agazapada que parece que va a saltar. Y su actitud de reposo es lo único que impide que salte en mil pedazos
Página 5 De mi exposición te cuento que después de los mil inconvenientes que se han presentado por eventos de que “Galería de arte” se clausuraba, luego vueltas para exponer en Galerías del go[v]ierno, papeleo etc… Después Leo Matiz compró a galerías de Arte que parece sigue funcionando. Él me llamó y me dijo que está interesado en que la primera exposición sea la mía, de la cual le han hablado muy bien. Por fin, a menos que se presenten nuevas [cosas], del 10 de Junio al 15 se abre para bien mío y mal de muchos. Me imagino que Carlos te habrá contado todo lo pasado. En todo caso te seguiré informando y espero tu [rápida] respuesta porque como dice Picasso “de entusiasmo es de lo que precisamos [nosotros y] los jóvenes”. Saludos en tu casa. Espero que todos se encuentren perfectamente. Recibe un abrazo de tu amigo de siempre, Fernando

