Un nuevo colapso vial se registró en la vía que conecta a Bogotá con Villavicencio, luego de varios accidentes ocurridos dentro de los túneles del corredor, una de las principales arterias de comunicación entre el centro del país y los Llanos Orientales. Los siniestros provocaron el cierre total y parcial de la carretera durante varias horas, generando extensos trancones, retrasos en el transporte de carga y afectaciones para cientos de viajeros que se movilizaban en plena temporada de alta circulación vehicular.
Los hechos se presentaron en los túneles más transitados del trayecto, donde las condiciones de visibilidad, el exceso de velocidad y la alta concentración de vehículos se convierten en factores de riesgo permanentes. De acuerdo con los reportes preliminares, los accidentes involucraron vehículos particulares y de carga, lo que obligó a la intervención inmediata de organismos de emergencia, personal de concesión vial y autoridades de tránsito. Aunque no se reportaron víctimas fatales, varias personas resultaron lesionadas y fueron trasladadas a centros asistenciales cercanos.
El cierre de la vía generó un embotellamiento de varios kilómetros, tanto en sentido Bogotá–Villavicencio como en la dirección contraria. Conductores y pasajeros permanecieron atrapados durante horas, en medio de altas temperaturas y escasa información inicial sobre la reapertura del corredor. Las redes sociales se llenaron de quejas y llamados de auxilio por parte de viajeros que denunciaron la falta de baños, agua y asistencia oportuna mientras esperaban la habilitación de la vía.
Las autoridades explicaron que la complejidad de los accidentes dentro de los túneles obligó a aplicar protocolos estrictos de seguridad. Fue necesario suspender completamente el tránsito para permitir la atención de los heridos, el retiro de los vehículos siniestrados y la inspección de la infraestructura, con el fin de descartar daños que pusieran en riesgo a los demás usuarios. Estas labores, aunque necesarias, prolongaron el cierre y aumentaron la congestión en los accesos al corredor.
El sector transportador fue uno de los más afectados por la emergencia. Camiones con carga perecedera y vehículos de abastecimiento registraron retrasos significativos, lo que generó pérdidas económicas y alteraciones en la cadena logística entre el centro del país y la región de los Llanos. Empresas de transporte intermunicipal también reportaron cancelaciones y demoras en sus itinerarios, afectando a pasajeros que debían cumplir compromisos laborales o familiares.
Este nuevo episodio volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad vial en los túneles de la vía Villavicencio, una infraestructura clave pero vulnerable ante errores humanos y fallas en el comportamiento de los conductores. Expertos en movilidad han insistido en la necesidad de reforzar los controles de velocidad, mejorar la señalización y fortalecer las campañas pedagógicas, especialmente en tramos donde los accidentes tienden a repetirse.
Tras varias horas de cierre, las autoridades lograron habilitar progresivamente la vía, aunque el flujo vehicular tardó en normalizarse debido a la acumulación de automotores. El trancón y los accidentes en los túneles dejaron una vez más en evidencia la fragilidad de este corredor estratégico y la urgencia de adoptar medidas preventivas que reduzcan el riesgo de nuevas emergencias.
Mientras tanto, los viajeros regresaron lentamente a su camino, con la incertidumbre de saber que cualquier descuido puede volver a paralizar una de las rutas más importantes del país. El episodio no solo fue una prueba para la paciencia de los conductores, sino también un llamado de atención sobre la responsabilidad compartida que implica transitar por una vía de alta complejidad como la que une a Bogotá con Villavicencio.

