Platón decía que la vida hay que asumirla al mismo tiempo como tragedia y como comedia, en elecciones con mayor razón cuando se promete el oro y el moro, las reuniones, ahora virtuales, son una verdadera comedia de lambonería, palabras vacías y fotos engañosas, besos abrazos, sonrisas, mensajes de texto, whatsapp, tik tok, Instagram, fotos en facebook tomadas con lente que da más perspectiva y hacen creer que hay más gente, pimpinas de chapil para los hervidos, cajas de chicle con papeles verdes con la foto de Carlos Lleras porque los otros están desvalorizados. En fin, es una comedia de los engaños disfrazados de buenos propósitos colectivos, honradez y buenos modales.
Pasadas las elecciones, se habrán secado los ríos de leche y los árboles de queso. Se cambiarán los números de celular, cerrarán las oficinas, devolverán los asientos y los computadores. Unos llorarán echándose crema cero para aliviar la quemada, otros celebrarán chumados con toda chuta, pero también se esconderán como los derrotados porque saben que no podrán cumplir con tanta hoja de vida recibida. Es la hora de la tragedia, los desencantos y las frustraciones, que se olvidan con frecuencia hasta la próxima campaña en donde se volverá a repetir la tragedia, pero como farsa. Y así pasaremos la vida entre tragedias y farsas, hasta que la muerte nos separe porque sin esas de la burocracia, no hay paraíso.
Pero la tragedia que más se está viviendo al mejor estilo griego es la del Pacto Histórico, su falta de organización, identidad ideo política, de proyecto político de región, de estrategia comunicacional y, sobre todo, por la abundancia de ambiciones personales y egos desbordantes no le han permitido estructurar unas buenas candidaturas para las próximas elecciones que efectivamente demuestren que representan el cambio en el modo de hacer política para un nuevo modo de vida. Infortunadamente, están desaprovechando la oportunidad histórica de cambiar nuestro país y la región. Mataron el tigre y se asustaron con el cuero.
Solo queda la movilización social, como siempre, para lograr arrancar del centralismo algunas reivindicaciones que en algo alivien nuestra existencia, al menos en paz parcial. Yo, desde esta modesta esquina de la opinión libre seguiré tratando de construir puentes como la mejor forma de criticar al río.

