TRAGEDIA AÉREA BAJO INVESTIGACIÓN 

Tres militares boyacenses mueren en un fatal accidente aéreo en Putumayo. 

Redacción Extra

El departamento de Boyacá enfrenta un profundo duelo tras confirmarse la muerte de tres de sus habitantes en el accidente del avión militar Hércules C-130 ocurrido el pasado 23 de marzo en zona rural de Puerto Leguízamo. El siniestro, considerado uno de los más graves en la historia reciente de la aviación militar del país, dejó un saldo de 69 personas fallecidas y 57 heridas.

La aeronave, identificada con matrícula FAC 1016, transportaba a 126 ocupantes, en su mayoría integrantes de las Fuerzas Militares, cuando se precipitó a tierra pocos minutos después del despegue. El impacto y el posterior incendio dificultaron las labores de rescate y elevaron la magnitud de la tragedia, cuyas causas aún son materia de investigación.

Entre las víctimas mortales se encuentran tres uniformados boyacenses, cuyas historias reflejan el impacto humano del siniestro en sus comunidades de origen.

Uno de ellos es el soldado profesional Fabián Andrés Moreno Rodríguez, de 27 años y oriundo de Sogamoso. Su trayectoria estuvo marcada por una vocación temprana hacia el servicio militar y un fuerte arraigo familiar, lo que ha generado un amplio sentimiento de duelo en su ciudad natal.

También figura entre las víctimas la mayor Natalia Rojas Velandia, integrante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Oficial del cuerpo de vuelo y navegante de la aeronave, contaba con 19 años de servicio en la institución. Se desempeñó como Subdirectora de Estandarización e Ingeniería de Operaciones de Combate, siendo reconocida por su trayectoria y experiencia. Su fallecimiento representa una pérdida significativa dentro de la estructura operativa de la institución.

A ellos se suma el soldado profesional Brayan Espejo Díaz, oriundo de Moniquirá, cuya muerte también ha sido lamentada por autoridades locales y su comunidad.

Mientras avanzan los procesos de identificación y entrega de cuerpos por parte de Medicina Legal en Bogotá, las Fuerzas Militares han dispuesto equipos de acompañamiento psicológico y social para los familiares de las víctimas.

Aunque las autoridades han iniciado las investigaciones correspondientes, hasta el momento no se ha establecido una causa definitiva del accidente. Las primeras hipótesis apuntan a posibles fallas técnicas, lo que ha reactivado el debate sobre las condiciones de mantenimiento y operación de las aeronaves militares en el país.

La tragedia no solo deja un saldo devastador en términos humanos, sino que también plantea interrogantes sobre la seguridad en este tipo de operaciones. En Boyacá, autoridades y comunidades preparan homenajes para honrar la memoria de sus tres hijos caídos, mientras el país espera respuestas claras que permitan esclarecer lo ocurrido.

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