El trabajo infantil en Colombia continúa siendo una problemática relevante pese a registrar una leve disminución en el último año. Así lo reveló el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) en su más reciente boletín técnico correspondiente al periodo octubre-diciembre de 2025, donde se evidenció que miles de menores aún están vinculados a actividades laborales.
Informe
De acuerdo con el informe, la tasa oficial de trabajo infantil se ubicó en 2,8%, una ligera reducción frente al 2,9% registrado en 2024. Aunque la cifra representa uno de los niveles más bajos en la historia reciente del país, todavía equivale a cerca de 302.000 niños, niñas y adolescentes entre los cinco y 17 años que participan en actividades económicas o no remuneradas.
El fenómeno presenta una mayor incidencia en zonas rurales y centros poblados, donde la tasa alcanza el 5,2%, en contraste con el 1,8% reportado en las cabeceras urbanas. Además, el trabajo infantil afecta principalmente a los hombres, quienes representan el 74,5% de los casos, mientras que las mujeres corresponden al 25,5%.
Sin embargo, el panorama se amplía al analizar el denominado trabajo infantil ampliado, que incluye labores domésticas y de cuidado no remunerado por más de 15 horas semanales. En este caso, la tasa nacional se ubicó en 10,8%, superando levemente el 10,7% del año anterior.
A diferencia del trabajo infantil tradicional, esta modalidad impacta con mayor fuerza a niñas y adolescentes. La tasa para ellas alcanza el 13,4%, frente al 8,4% en los varones, evidenciando una carga desproporcionada de tareas domésticas no remuneradas. Por edades, el grupo más afectado es el de 15 a 17 años, con una tasa de 28,9%, mientras que en menores de 5 a 14 años es de 5,4%.
Las razones detrás de esta problemática son diversas. Según el Dane, el 52,8% de los menores asegura que trabaja porque desea tener su propio dinero, el 20,4% porque debe participar en la economía familiar y el 15% para contribuir con los gastos del hogar o financiar sus estudios.
Brechas
A nivel territorial, las brechas también son marcadas. En zonas rurales y dispersas, la tasa de trabajo infantil ampliado llega al 16,5%, casi el doble que en las áreas urbanas, donde se sitúa en 8,7%. Esta situación refleja factores estructurales como la pobreza, el acceso limitado a la educación y las dinámicas económicas de cada región.
En el contexto internacional, organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Unicef advierten que cerca de 138 millones de niños en el mundo están involucrados en trabajo infantil. La agricultura concentra el 61% de estos casos, seguida por el sector servicios y la industria.
En el marco del Día Mundial contra la Esclavitud Infantil, expertos han reiterado la urgencia de fortalecer las políticas públicas para erradicar este fenómeno. El académico Luis Alberto Rengifo señaló que el trabajo infantil genera graves afectaciones en el desarrollo integral de los menores, incluyendo dificultades en el aprendizaje, problemas emocionales y limitaciones en su crecimiento intelectual.
Pese a los avances, el país aún enfrenta el desafío de garantizar entornos seguros y oportunidades reales para que los niños, niñas y adolescentes puedan desarrollarse plenamente, lejos de cualquier forma de explotación laboral.



