Mientras que en las inmediaciones del Estadio Libertad, cerca de las 6:30am, se ubican a lado y lado agentes de tránsito desarrollando operativos de control, que se están convirtiendo en un elemento más que adorna nuestro paisaje en las calles de la ciudad, en el sector del Colegio Libertad y el Colegio Inem se vive una real hecatombe a raíz de que, en primer lugar, los semáforos ubicados en este sector no funcionan, sumado a la falta de cultura ciudadana de un buen número de conductores que parquean sus autos donde les place, sin olvidar el mínimo respeto que se tiene por señalización o semáforos.
Teniendo presente este panorama ¿En qué lugar deberían estar los agentes de tránsito?, deteniendo motos, motos y motos, o llevando al orden a un sector que adolece del mismo, y en donde además del riesgo por la falta de cultura ciudadana, también se debe esquivar los huecos de la vía y las alcantarillas abiertas a causa del “accionar” de los dueños de lo ajeno.
Hace poco ingresaron 12 nuevos agentes a la secretaria de tránsito, sumados a los que se encuentran prestando su servicio desde periodos pasados ¿No se podría cubrir diferentes frentes y así cumplir todas las actividades propias del cargo de estos servidores públicos? Es que no solo se trata de parar motos a diestra y siniestra, existen un buen número de funciones específicas que deben ser desarrolladas por estos trabajadores para cumplir a cabalidad su labor; entre estas funciones encontramos por ejemplo: controlar y dirigir la circulación en las vías del municipio para garantizar un correcto flujo peatonal y vehicular, cumplir y hacer cumplir el código nacional de tránsito dentro del territorio municipal, adelantar operativos de control y seguridad vial, programados por la dependencia para preservar la seguridad y el orden, prestar su colaboración en los casos de emergencia a las autoridades y comunidad en general en los casos que se requieran y ameriten, orientar e instruir a los peatones y conductores sobre aspectos relacionados con el comportamiento vial, para prevenir infracciones, enfrentamientos o accidentes que perturben el normal flujo vehicular, instalar y aplicar las señales de tránsito que se requieran para advertir a los usuarios sobre las precauciones y limitaciones que gobiernan el uso de las vías.
Una revisión a de vuelo de pájaro de estas funciones nos demuestra que la labor de los agentes en la actualidad solo se centra en los controles y nada más, lo restante, pues está en remojo. Ahora bien, frente a los operativos tampoco es que se realizan equitativamente, y con esto no queremos ponernos del lado de nadie, pues la realidad es que si se es propietario de cualquier automotor, se debe contar con la documentación necesaria para hacer uso del mismo, sin embargo, en la ciudad se mira los buses “chimenea” que además de eso, circulan raudos por las calles de Pasto y nadie dice nada al respecto, como si hubiese algún “mandato” que impida tocar estos vehículos extremadamente contaminantes los cuales le están haciendo un gran daño al medio ambiente.
Y si seguimos con la línea de la negligencia a la hora de hacer los controles en mención, no podemos olvidar que otros “intocables” son aquello taxistas exigentes que tienen a flor de labios la clásica frase “para allá no voy” y que son capaces de bajar al pasajero en pleno recorrido para evitar realizar el recorrido que el usuario solicito. El malestar por parte de las personas que deben tomar este servicio es pan de cada día, y a medida que nos acercamos a fechas importantes, no solo tenemos que lidiar con la frasecita en cuestión, sino que también nos colocamos a merced del alza ilegal en el valor de la carrera y todo porque algunos taxistas, les gusta ganarse así la vida.
Señores de la secretaria de tránsito municipal, la ley es para todos, hagan su trabajo bien y de forma íntegra, porque sus puestos fueron creados para ayudar en el orden vial de la ciudad, no para cumplir con metas de comparendos.

