El inicio de la temporada 2026 ha encendido las alarmas para el tenis estadounidense. Taylor Fritz, actual número 6 del mundo, no solo sufrió una inesperada derrota ante el argentino Sebastián Báez en la United Cup, sino que reveló una preocupante condición física que pone en duda su rendimiento de cara al Abierto de Australia.
Un debut marcado por la Ā«oxidaciónĀ»
A pesar de comenzar el encuentro con cierta ventaja, Fritz terminó cediendo ante la remontada de Báez. En la rueda de prensa posterior, el norteamericano fue autocrítico y calificó su nivel como Ā«oxidadoĀ». Admitió que, aunque ganó el primer set, lo hizo más por los errores de su oponente que por méritos propios. Ā«No sentí que tuviera el control que quería cuando intentaba ser ofensivoĀ», lamentó Fritz, subrayando su falta de ritmo competitivo y sus dificultades con el servicio en los momentos críticos.
El calvario de la rodilla
La verdadera razón detrás de su bajo desempeño radica en una tendinopatía de rodilla que ha condicionado toda su preparación. El tenista confesó que pasó prácticamente toda la pretemporada en rehabilitación, lo que le impidió entrenar puntos de alta intensidad. Ā«Es algo que lleva meses mejorarĀ», explicó, detallando el complejo equilibrio que debe mantener entre competir al más alto nivel y controlar el dolor crónico.
Incertidumbre hacia el futuro
La situación plantea un panorama sombrío para el primer Grand Slam del año. Fritz fue honesto sobre sus planes inmediatos: intentará seguir compitiendo mientras realiza Ā«malabarismosĀ» con el tratamiento médico en pleno circuito. Sin embargo, lanzó una advertencia definitiva: si en un par de meses la rehabilitación no surte efecto, se verá obligado a parar por completo para solucionar la lesión de raíz. Esta posibilidad de un retiro temporal del circuito ensombrece las expectativas de uno de los mejores jugadores del mundo en este arranque de año.

