todos llaman desobediente a la mujer de Lot

Casi todos llaman desobediente a la mujer de Lot.Casi nadie se atreve a mirarse en el espejo que ella sostiene.La conocemos por un solo gesto.Un segundo.Una mirada.“Miró atrás.”Y con eso creemos que ya entendimos todo.Pero no.Ella no solo dejó una ciudad.Dejó relaciones.Dejó historia.Dejó la vida que conocía.No sabemos si dejó padres.No sabemos si dejó hermanos.No sabemos si dejó personas que amaba.La Biblia no lo detalla…pero el corazón humano sí lo entiende.Porque soltar no siempre significa que amabas lo incorrecto.A veces significa que amabas a las personas que estaban ahí.Y ahora viene lo incómodo.La mujer de Lot no es solo un personaje antiguo.Somos nosotros.Somos ella cuando queremos avanzar,pero seguimos volteando.Cuando decimos “ya cambié”,pero seguimos leyendo conversaciones viejas.Cuando oramos por una nueva etapa,pero seguimos visitando mentalmente lo que Dios ya nos pidió dejar.Cuando sabemos que ese lugar, esa relación, ese hábito,ya no nos da vida…pero todavía nos duele soltarlo.No porque fuera bueno.Sino porque era conocido.No porque fuera correcto.Sino porque era familiar.El problema de mirar atrásno es solo lo que dejamos.Es que nos parte en dos. Un pie adelante.El corazón atrás.Y eso cansa.Eso desgasta.Eso nos va endureciendo sin darnos cuenta.Y aquí entra algo que casi nunca se explica.La Biblia dice que la mujer de Lot se convirtió en estatua de sal.No como una figura poética,sino como una realidad en una tierra saturada de sal,donde el juicio fue tan real como el llamado a huir.Pero Dios no contó esa historia solo para hablar de geografía.La contó para hablar del corazón.La sal preserva,pero no da vida.Conserva la forma,pero detiene el crecimiento.Una estatua de sal sigue de pie,pero ya no avanza.Y ahí está la advertencia para nosotros.Hay personas que no están viviendo en pecado abierto,pero están detenidas.Siguen viniendo a la iglesia.Siguen trabajando.Siguen cumpliendo.Pero por dentro se endurecieron.Se quedaron mirando atrás en:– una herida que no sanaron– una relación que terminó– una culpa que no entregaron– una etapa que Dios ya cerróQuieren caminar hacia adelante,pero el corazón sigue amarrado.Y Dios no dio la orden “no mires atrás” para castigar.La dio para salvarPorque nadie puede correr hacia la vidamientras sigue mirando lo que está siendo destruido.La mujer de Lot no quedó convertida en estatua porque Dios fue cruel.Quedó detenida porque el corazón no puede vivir en dos direcciones al mismo tiempo.Y esto nos toca a todos.Cuando seguimos comparando el presente con el pasado.Cuando seguimos reviviendo lo que ya terminó.Cuando seguimos preguntándonos “¿y si…?”Ahí es cuando empezamos a endurecernos.Seguimos de pie…pero ya no avanzamos.La mujer de Lot no fue una traidora.Fue una mujer partida.Entre lo que Dios le pedíay lo que su alma aún no podía soltar.Tal vez hoy no necesitamos señalarla.Tal vez necesitamos reconocernos en ella…y llorar.Porque todos hemos mirado atrás alguna vez.Todos hemos dudado en medio de una salida.Todos hemos querido llevar el pasado con nosotros.La diferencia no es si miramos.La diferencia es si decidimos seguir caminando.Porque no se puede abrazar el futurocon las manos llenas del ayer.Y Dios, que nos ama,nos sigue diciendo lo mismo,no con enojo,sino con urgencia:“No mires atrás.No porque seas malo.Sino porque te quiero vivo.”Y tal vez hoy,con lágrimas en los ojos,con el corazón temblando,solo necesitamos hacer una cosa:Dejar de mirar…y seguir caminando.Aunque duela.Aunque cueste.Aunque el corazón aún quiera voltearse.Porque quedarse mirando atrásnos endurece.Pero seguir caminando,aun llorando,nos mantiene vivos.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest