Por: Alexis Jiménez
La violencia no puede ser la única vía para zanjar las diferencias en Colombia. Una actitud que debe cambiar.
¿Cómo comenzar esta columna si me atenaza un nudo en la garganta? Voy a intentarlo…
«Algo muy grave va a suceder en este pueblo» es un famoso cuento de Gabriel García Márquez que ilustra el poder destructivo de los rumores. La historia narra cómo el presentimiento de una anciana se convierte en un pánico colectivo, provocando que los habitantes paralicen sus vidas, abandonen y quemen el pueblo.
Salió publicado en el Magazín Dominical de Caracas el 3 de mayo de 1970. Y pasó a la historia por los elementos de realismo mágico que encierra y por el poder demoledor de los cuentos que terminan tomando la fuerza de una verdad.
Lo que ocurrió en el barrio Popular, de Cali, es sencillamente inconcebible. No encuentro otra palabra para describir las consecuencias de un chisme, alimentado por comadronas de cuadra, que derivó en la muerte de una mujer de 31 años y otra que pasará, sin duda, buena parte de sus días tras las rejas.
Todo por un rumor, un bochinche, un invento, una mentira. Como quiera llamarle.
Un video muestra cómo las dos mujeres se enfrentan en plena calle. Se encontraron en la calle. Los insultos escalaron. La tensión creció con cada palabra. Y se fueron a las manos, con armas.
Una herida alcanzó el pecho de Marianys Del Valle Farías. Se aprisionó el pecho y, en un intento de continuar la disputa pese a que en la sangre que brotaba a borbotones se la iba la vida, dio varios pasos intentando alcanzar a su agresora.
Unos segundos más tarde, se desplomó en plena calle. Murió en el lugar. La presunta agresora fue capturada. Pero la indignación crece: versiones preliminares indican que quedó en libertad, pues las autoridades consideran que habría actuado en defensa propia.
La violencia, ni hoy ni nunca, debe ser la vía para zanjar las diferencias, las que sean.
@CrónicasdeMacondo




