Gran Bretaña amaneció este jueves sumida en el silencio más doloroso del fútbol moderno
Las imágenes que llegaron desde Londres, Manchester, Liverpool y cada rincón del Reino Unido en los minutos posteriores al pitido final en Atlanta son desgarradoras. Pubs llenos que en segundos se vaciaron en silencio, aficionados con la cara entre las manos incapaces de procesar lo que acababan de ver, y una nación entera que se fue a dormir con la misma pregunta que se lleva haciendo 60 años: ¿cuándo le tocará a Inglaterra? Las redes sociales británicas explotaron con una mezcla de rabia contra Tuchel por echarse atrás tras el gol de Gordon, tristeza por Kane y Bellingham y la resignación de quien sabe que el fútbol siempre encuentra la manera de hacerle daño a los ingleses en los momentos más importantes.
Lo que hace especialmente cruel esta eliminación es que fue diferente a todas las anteriores. No fue en penales como en Italia 1990 o Euro 2021, no fue con un gol en el minuto 93 como otras veces. Fue ver la final al alcance durante media hora, sentirla real y tangible, y verla desaparecer en siete minutos de magia argentina que no pudieron parar. Harry Kane escribió en sus redes que no hay palabras suficientes para describir el vacío en el estómago, y esa frase resume perfectamente lo que siente hoy todo el pueblo británico. Un dolor que con el tiempo se transformará en motivación para la Eurocopa 2028 en casa, pero que esta mañana todavía duele demasiado como para pensar en el futuro.




