Tigres de Zipaquirá sobrevive en la primera división con más corazón que recursos pero con resultados que sorprenden
Tigres de Zipaquirá es uno de los clubes más peculiares del fútbol colombiano profesional: un equipo que representa a una ciudad pequeña de la sabana cundinamarquesa a menos de una hora de Bogotá, con una infraestructura modesta y un presupuesto que está entre los más bajos de la Liga BetPlay, pero que temporada tras temporada aparece en la tabla compitiendo con dignidad contra rivales que tienen el triple de recursos. El club llegó al fútbol profesional colombiano hace varios años y desde entonces ha mantenido una permanencia que muchos no esperaban para una institución de su tamaño, construyendo una identidad basada en la solidez defensiva y el trabajo colectivo que hace difícil ganarles incluso para los equipos grandes del torneo.
En la tabla de reclasificación acumulada Tigres aparece con 12 puntos en una posición que les da algo más de tranquilidad que a Boca Juniors de Cali, pero que no es suficiente para relajarse en ningún momento porque el descenso en el fútbol colombiano puede llegar de manera fulminante si los resultados no acompañan en la segunda mitad del año. El equipo de Zipaquirá tiene en su favor que sabe exactamente lo que necesita para sobrevivir: cerrar bien atrás, ser efectivo en las pocas ocasiones que genera y ganar los duelos directos contra los rivales de la parte baja de la tabla como el de esta tarde ante Boca Juniors de Cali. Para Tigres esta tarde no es solo un partido de liga, es una batalla por la permanencia contra un rival que está en la misma pelea y que en el fútbol colombiano tiene el mismo peso exacto que ellos en la tabla de reclasificación.



