Tiger Woods fue arrestado el 27 de marzo en el condado de Martin, Florida, tras verse involucrado en un accidente de tránsito que dejó su vehículo volcado. Las autoridades señalaron que el reconocido golfista, de 50 años, presentaba signos de alteración en sus facultades al momento del siniestro. Aunque no sufrió heridas, los agentes lo pusieron en custodia y avanzaron en el proceso judicial por presunta conducción bajo el efecto de sustancias.
El accidente ocurrió cuando el deportista impactó contra una camioneta que transportaba un remolque. Tras el choque, su vehículo terminó recostado sobre la puerta del conductor, lo que lo obligó a salir por el lado del pasajero. El reporte oficial indicó que Woods intentaba adelantar a alta velocidad cuando se produjo el contacto que desencadenó el vuelco.
Investigación en curso
El sheriff John Budensiek explicó que Woods superó la prueba de alcoholemia practicada en el lugar. Sin embargo, los uniformados detectaron señales de posible consumo de otro tipo de sustancias. Por esta razón, solicitaron una prueba adicional, a la que el golfista se negó.
Esa negativa derivó en cargos formales por conducción bajo efectos de sustancias, daños materiales y rechazo a someterse a un examen legal. Las autoridades continúan con el proceso para esclarecer las condiciones en las que ocurrió el incidente.
Antecedentes recientes
Este episodio revive situaciones similares en la vida del deportista. En 2017, Woods enfrentó un caso por conducción bajo efectos de alcohol o drogas, el cual resolvió con una sanción económica y medidas correctivas. Aquel hecho afectó su imagen pública en su momento.
Además, su historial reciente incluye el grave accidente de 2021 en California, donde sufrió lesiones severas en una pierna. Pese a ello, logró regresar a la competencia. Ahora, este nuevo incidente surge cuando se preparaba para retomar su nivel competitivo en el circuito profesional.



